domingo, 28 de abril de 2013

¿QUIÉN QUIERE VIVIR PARA SIEMPRE?

     En algunas ocasiones, pequeñas películas nos dejan una huella profunda. Hace ya 18 años de "Antes del amanecer" (Before Sunrise), protagonizada casi en exclusiva por Julie Delpy e Ethan Hawks y que fue el origen de una trilogía que se ha ido desarrollando con los años. Posteriormente vendría "Antes del atardecer" (Before Sunset) y recientemente "Antes de la medianoche" (Before Midnight) estrenada en Sundance este mismo año.  

  Si hablamos de "Antes del amanecer", hablamos de una película aparentemente sencilla, rodada como una sucesión de diálogos que al espectador le dan la sensación de transcurrir casi a tiempo real. Como si hubieras colado tu mirada por una rendija en un trozo de vida real de dos chicos veinteañeros desconocidos que se encuentran en un tren y deciden bajarse de él para conocerse e iniciar una historia romántica. La magia del cine quizás tenga que ver con esto. Por muy sencilla que sea una película, si el proceso de identificaciones se pone en marcha puede atraparte. Y en este caso es imposible no identificarte con algún aspecto de ellos ya que tocan  todos los palos universales sobre los que la mayoría de la gente se pregunta, discute, piensa y teoriza: las relaciones entre hombres y mujeres, el sexo, el amor, la vida y la muerte, la rutina, la vida de los otros vista desde el sentirse especial y diferente. 

     La película comienza en un tren con el encuentro casual o casi casual entre dos chicos, norteamericano él, francesa ella, en un viaje desde Budapest, en el que van pero no tienen el mismo punto de llegada. Ella se dirige a París, él debe bajarse en Viena. Hasta aquí el contenido manifiesto del cuento. Pero esto servirá de excusa para que pongan en juego a lo largo de la película su mundo interno. Que es lo realmente interesante. 

     Lo primero que llama la atención es la aparente sencillez del planteamiento a base de diálogos y en principio poca acción. Como en aquella "Historias mínimas" (2002), del argentino Carlos Sorín. Y sin embargo te va atrapando, porque lo realmente importante no es la acción en la pantalla fuera de uno mismo, si no lo que se moviliza dentro de uno en cada escena. Si hay movimiento "dentro", la película está viva. 

    Otro elemento que juega a favor, y sobre el que recae todo el peso es la gran interpretación de ambos protagonistas. Sobre ellos y su mundo interno recae el foco, con apenas algunos mínimos encuentros breves con algunos personajes que les salen al paso. Breves y efímeros. En consonancia con la gran problemática de la película, lo efímero contra lo que perdura. La narración transcurre claramente en dos planos temporales que se sugieren desde el principio, el tiempo que podríamos llamar "real", es decir el “tiempo en su carril”, de lo que se supone que está previsto ser vivido,  lo que en Psicodrama podríamos llamar la "conserva cultural". En el caso de él tomar un avión de vuelta a EEUU y en el de ella llegar a París. Y el “tiempo fuera del carril”, de lo que se supone que no iba a ser vivido, una suerte de tiempo en el que se arriesga, un acto naciente. Desde ese punto de vista no es casual que se conozcan en un tren, como metáfora de la vida que transcurre por una senda prevista, "encarrilada". Con el paso de las escenas se irá viendo que según el tiempo real contamina el tiempo del  acto naciente, crece la angustia. Como dos Romeo y Julieta modernos, que pertenecen a dos mundos diferentes no necesariamente enfrentados pero cuyos contextos les separan. Por tanto hay un tercer personaje que hace las veces de antagonista, que flota sobre ellos, el tiempo real, la realidad que les introduce en el dilema de vivir algo intenso, verdadero, idealizado, pero efímero o introducir al otro/a en su realidad perdurable con las dificultades y esfuerzos que supone y el riesgo de des-idelización, hastío y fracaso. De esta manera adquiere significado la exposición que ven anunciada en un cartel en una farola, en ella se pueden ver figuras de personas casi difuminadas en el contexto. ¿Puede el contexto acabar con la individualidad? ¿Es posible salirse de esos carriles rutinarios que el contexto impone? ¿El ser humano se ve difuminado hasta desaparecer y no ser más que una sombra? Ese diálogo supone un punto de inflexión: es el  primer momento en el que se plantea algo más allá del tiempo presente mágico que están viviendo, el primer momento en el que el futuro se cuela entre ellos, (“qué pena es una exposición que no podremos ver, es la semana que viene”). El futuro, como marca su carril y el tiempo real-antagonista, no les pertenece. Solamente el presente. Especialmente deliciosa es la escena en la que fantasean qué dirán cada uno a sus figuras significativas cuando vuelvan a la realidad, en lo que supone un diálogo en el que apoyados en el otro como yo auxiliar, dramatizan una escena de futuro, a medio camino entre doblarse a sí mismos y el cambio de roles. 

Relacionado con esto, la película plantea lo efímero, lo transitorio como algo que nos hace sentirnos vivos. Pero que produce angustia, y que al final, para combatir dicha angustia, caemos en la tentación de querer retener las experiencias, que pierda su naturaleza de muerte inminente y se queden en nuestra vida. Aun a riesgo de convertirse en monotonía. Todos los personajes que les van saliendo al paso son personajes fugaces, en sus vidas (y en la del espectador). Personajes que aparecen un segundo para rápidamente desaparecer: un mendigo poeta, una lectora de manos que les asalta en un café, una bailarina callejera. Son personajes de lo efímero. Ellos también lo son el uno para el otro, pero han logrado congelar el instante. La analogía se puede establecer con la vida. Un lugar más efímero de lo que creemos, que puede ser vivido como un carril programado o no. Lo efímero en su lucha con lo perdurable, ¿no le da a la vida un sentido, una intensidad, el saber que no será para siempre? ¿Y a la vez no deseamos y fantaseamos que sí lo fuera?

      En ese encuentro libremente elegido por ambos transcurren, poniendo algo de autenticidad. Él que dice estar harto de sí mismo y que se maneja en la vida con cierto cinismo y descreimiento de todo, como un turista en una vida que no debería estar viviendo puede sacar otros personajes internos.  El encuentro le permite ser otro, un otro diferente para ella. Alguien a quien sorprender, con quien poder ser romántico, a quien poderle contar por primera (y previsiblemente única vez) sus vivencias infantiles, lo que piensa sobre la vida o las relaciones. En el fondo se transforman en una idealización, como personajes desconocidos el uno para el otro sobre los que poder proyectar. El tiempo del amor romántico, se basa en eso, en la proyección y el alejamiento de la realidad. Es un momento psicótico casi delirante. En el que se podría decir que a mayor idealización más locura y mayores carencias internas. Porque uno idealiza basándose precisamente en eso, en sus carencias. Con el tiempo dice el chico, acabarías conociéndome y te cansarías de mis anécdotas, de mis maneras de hacer y reaccionar. Es decir que con el conocimiento declinaría la locura romántica. La proyección y la idealización perdería lugar. Desde este punto de la lucha entre la idealización y el amor real, uno podría decir que cualquier amor real será siempre mejor que un amor idealizado. Un amor real que asuma la castración, sus límites, sus carencias, que renuncia a que nos colme en todo y en todo momento. Pero que a la vez para llegar a ser real, necesita esa fase de locura. Es necesario enloquecer un poco para llegar a estar cuerdos (un poco). 

     Me gustaría llamar la atención sobre algunos elementos simbólicos que pueden pasar desapercibidos. El uso que hace el director de las escaleras y los puentes como telón de fondo de algunas escenas. Cosa que se repetirá en la segunda parte también. Las escaleras sirven para unir dos puntos, dos planos diferentes del suelo.  De la misma manera en que ellos se manejan en esos dos planos de idealización romántica y realidad. La lógica de los puentes es la misma, unir dos puntos, dos objetos que están separados, dos personajes con poco tiempo para construir un puente que una los dos planos, los dos mundos separados que son ellos. 

     

 Finalmente como corresponde a una trama que forma parte de una trilogía, las espadas quedan en alto. Un repaso visual a los lugares en los que han estado nos muestra qué diferentes son cuando son decorados del mundo real, a cuando han sido el telón de fondo de ese tiempo fuera del tiempo que han construido fuera del carril. Los lugares aparecen ya, rutinarios, vacíos, sin palabras, carentes de toda magia. Las palabras eran el verdadero puente entre ellos. Como si hubieran vivido un sueño shakespiriano, el sueño de una noche de verano, los ojos se cierran justo en el momento del despertar. 

    




sábado, 15 de septiembre de 2012

POR QUÉ FRANCO NO FUE MAGIC JOHNSON

       A mí no me enseñaron a pensar. Quizás por eso todavía me cuesta. Es una pena. Es más fácil enseñar a alguien a obedecer, si tienes los medios coercitivos para ello, que enseñar a alguien a pensar. A plantearse cosas. O a cuestionar la autoridad especialmente cuando no es autoridad si no poder. 

      

  El colegio al que fui era religioso. Y ya sabemos que en un contexto religioso, obedecer es un valor mayor que cuestionar. Recuerdo en 2º de BUP (qué viejo suena esto) al profesor de latín, conocido mundialmente como "el fabón". Un tipo especialmente desagradable con el sector masculino y baboso con el bello sexo,  defendiendo un razonamiento de política-ficción con el que apasionadamente pretendía defender a Franco. Decía el fabón que "si Franco se hubiera retirado tras el alzamiento, una vez vuelto el orden, y hubiera vuelto a los cuarteles, dejando que la democracia continuara, habría pasado a la posteridad como uno de los personajes más importantes de la historia de España". Hombre, parafraseando el refrán, si Franco en vez de dar un golpe de estado hubiera jugado al baloncesto igual hubiera sido Magic Johnson. Pero vamos, a lo que voy, que en ésas que está diciendo estas sandeces, un compañero y en aquella época muy amigo, de cuyo nombre me acuerdo perfectamente pero omitiré, levanta la voz y le discute. El fabón, nada acostumbrado a que le discutieran (no era cosa de él, la obediencia amigos la obediencia) empezó a ponerse rojo, iniciando un debate/bronca con tintes de hostilidad hacia  el "disidente" que el resto de la clase aprovechó para bajar la vista, guarecerse, dejar pasar el tiempo y calcular si con aquella distracción al fabón no le daría tiempo a preguntar en la pizarra. Evidentemente, allí empequeñecidos, hechos un ovillo sacando chepa y sin prestar mucha atención a lo que estaban diciendo, todos aprendimos algo. Solidario con mi amigo, pensé en todo este trance, que se la estaba jugando, porque era obvio que al fabón no le gustaba debatir y corría el riesgo de ser devorado. Lo cual el fabón intentó con su estilo despectivo habitual. Lo que aprendí yo, lamentablemente fue que era mejor estarse callado y no discutir la autoridad (más que autoridad poder). Desde un punto de vista pedagógico, el profesor fue a penalizar al único de la clase que pensaba, tenía más conocimiento, interés y además la personalidad como para discutirle. En este contexto de sofocar cualquier intento de pensamiento diferente que cuestionara al profesor me crié yo. En la competitividad más salvaje y la represión sexual. Como ejemplo diré que en cierta ocasión, debía ser 7º de EGB (uf, la viejunez), al profesor de inglés le dio por ponerse pedagógico, y puso en marcha la brillante idea de hacer un concurso en aquella evaluación. Los primeros en ese concurso sacarían sobresaliente y así sucesivamente. Los que quedaran eliminados a la primera serían suspensos. La mecánica del concurso consistía en competir unos con otros, por parejas, luchabas contra el compañero que te había caído en el sorteo. Tú le hacías una pregunta de vocabulario y si no la sabía palmaba. Palmaba a la de tres fallos. O tú, si fallabas sus preguntas. Esta dinámica significaba que para que tú aprobaras el otro tenía que suspender. Lo cual nos transmitía, seguramente sin pretenderlo el profesor, en los valores del sistema capitalista: para que unos países tengan riquezas, otras deben ser explotados. Evidentemente, a algunos nos parecía tan aberrante este individualismo salvaje, que transgrediendo la norma, cosa nada fácil en un ambiente tan atemorizante, decidimos pactar las preguntas, con lo cual no fallábamos y ganábamos tiempo para que gente de otras parejas perdiera y al menos no suspendíamos. Lo cual hizo que se eternizara el concurso durante meses. No era muy solidario, no era una rebelión, pero sobrevivías. 
Me educaron en el individualismo, el esfuerzo, la competitividad. No tanto en el librepensamiento. 

     En cuanto a la represión sexual, era especialmente surrealista. Ya metidos en los 80, determinados mitos como quedarse ciego si te masturbabas habían perdido tanta fuerza que ni siquiera en el ámbito marista se podían mantener. Había que manipular, pero huyendo del tópico. Y ahí, con 13 años, teníamos a nuestro tutor, uno de los más enrollados y queridos diciéndonos creando una cierta complicidad, como el que da un consejo y te da libertad para seguirlo, "cuidado, que el cuerpo al final, si abusas de él, con el tiempo lo pagas". Una especie de amenaza abstracta que caía sobre tu cabeza, que viniendo de quien venía al menos lo escuchabas y empezabas a dudar, joer si lo dice Don Ángel (no tenía mote, eso dice mucho de la cercanía con los alumnos), igual es que es malo. De las amenazas tópicas de siempre te podías defender, como dice Ernesto Sevilla, hombre si masturbándote te quedas ciego, ya pararé cuando lleve gafas. Pero de las amenazas abstractas, ay, qué hacer. Represión, culpa, castigo, tradiciones, obediencia, caridad, esfuerzo, individualismo, fomento de un superyó sádico, castración, competitividad, no pensar. Probablemente también hubo cosas positivas. Seguramente. Tendré que "pensarlo".

       Hoy en la manifestación -la énesima-, y las que quedan. Caminando junto a las 50.000 personas más parecidas a un millón que he visto nunca. Lo pensaba. Cuántos de mis ex compañeros estarían por ahí. Cuántos serán capaces de pensar. De salirse de los tópicos, ahora no ya sexuales si no económicos. Cuántos serán capaces de unirse. De buscar un bien común, acostumbrados como nos educaron en la competitividad y el individualismo. Al "buenismo" y la caridad. Cuántos serán capaces de cuestionar las tradiciones, desmarcarse de la influencia y la ideología paterna/materna, cuántos. Tomar conciencia es importante. Informarse para minimizar la manipulación. Despertarse. Leer. No estar anestesiados. Cuántos de mis compañeros iban, en tiempos, a las manifestaciones para pedir el 0,7 %?. ¿Estarían hoy por allí? A nadie le gusta sentirse mala gente. Como decía Helder Cámara, aquel obispo brasileño de la teología de la liberación, "si le doy de comer a los pobres, me dicen que soy un santo. Pero si pregunto por qué los pobres pasan hambre y están tan mal, me dicen que soy comunista". Hay gente muy dada a la caridad, pero menos a cuestionarse. A pensar y buscar alternativas al poder dominante.  A apoyarlas. Protestar. Exigir. Rebelarse. Hoy. Ahora. 





viernes, 14 de septiembre de 2012

QUE LE DEN CANDELA


Queda una semana para estar paseando por el malecón de La Habana, tomando un mojito en la bodeguita de enmedio y haciendo Psicodrama con un grupo indeterminado de artistas, psicólogos y psiquiatras cubanos. El viernes a la noche ya estaremos por allí. Uso el plural porque vamos 3. Y a duras penas tenemos idea de lo que nos encontraremos. Podríamos hacer una larga lista de cosas que no sabemos del grupo: el perfil de los participantes, su número, si se conocen entre sí, los conocimientos previos que tienen, ¿podremos usar un proyector para los power point que llevamos? Todo un reto para una personalidad como la mía tendente al control, con ciertos tintes de omnipotencia y con un ideal del yo hipertrofiado. Pero si algo representa el Psicodrama es la espontaneidad, habrá que confiar más que nunca en ella y en el grupo. El grupo es sabio. Si quieren implicarse tenemos medio camino hecho.

De momento las comunicaciones con la isla han rozado el surrealismo. Parece ser que conceptos como las líneas adsl, modems, wifi y demás no han llegado allí. No reciben los mails en ocasiones, aunque aquí sale aceptado. Hemos llegado a un punto en el que me ha empezado a dar igual si el visado es de turista o es de formación o qué. Ellos lo solucionarán cuando les convenga. Y bueno, es claro que les conviene. 

Algunas emociones y sensaciones se mezclan. No puedo esconder una simpatía por una gente que sufre un bloqueo inhumano desde hace años. Simpatía por un tipo de sociedad diferente que no tiene el individualismo y el capitalismo por bandera si no lo comunitario y el socialismo. Pero no se pueden negar las oscuridades de un sistema que para mantenerse tiene que hacer del adoctrinamiento y la falta de libertades un pilar fundamental. Admiración y tristeza. Simpatía y decepción. Contradicción. 

Me queda una semana para domar las fantasías temidas que son un racimo abundante. Frenar la intelectualización y virar hacia lo lúdico. ¡Winicott! Pase lo que pase será bueno. Y será histórico en nuestras vidas. Enriquecedor e inolvidable. Seguramente Moreno si nos estuviera viendo, se partiría de la risa. ¡Qué oportunidad y qué grande poder vivir esto, chico!


Ofrenda moreniana ante el inminente y catártico aterrizaje en La Habana:


Moreno que estás en los cielos, 
¡trae a nosotros tu Encuentro!, 
los actos nacientes pueblan la escena 
y fluye el proceso primario.

Enséñanos  la contratransferencia 
Que los caldeamientos caldeen 
y los yoes auxilien.
Permite que el grupo hable con voz verdadera.

Protégenos de las conservas culturales, 
de los roles congelados
de la preocupación y el narcisismo
de la intelectualización que frena la escena

Hágase la espontaneidad y la ternura,
en el aquí y ahora

Y líbranos de las resistencias. 

¡Amen!
(sin tilde)



domingo, 15 de julio de 2012

PORQUE NOS QUIEREN


Cuatro décadas de dictadura no se esfuman en unos años. Sólo desde la ingenuidad podemos pensar que ya ha pasado mucho tiempo, ha llovido mucho y la sociedad en la que vivimos es moderna y del s.XXI. Y menos aun si hay un sector del país que no ha podido cerrar su duelo y no ha podido siquiera enterrar a sus familiares. Al contrario, ciertas maneras de pensar heredadas, una forma de inconsciente colectivo, permanece porque ha quedado inscrita de forma profunda en el psiquismo de las personas, en nuestra parte más inconsciente. 

      Por otro lado la franja de edad de las personas que ahora detentan el poder y el dinero, de los grandes empresarios, jueces, presidentes de la ceoe, bancos, consejos de administración, etc. se sitúa muy habitualmente de los 50 años en adelante. Es decir, personas que se criaron en el franquismo y mamaron desde pequeños una forma más autoritaria de relacionarse. Desde la vinculación con los padres, mucho más basada en la sumisión que ahora. Hasta la relación con el poder, la figura del jefe. Hay para ello, múltiples ejemplos en el cine español de la época, como aquel director de sucursal bancaria de "Atraco a las tres" (1962), autoritario, inflexible, rígido, y con bigote, ante el que los trabajadores subordinados (los deliciosos J. L. Vázquez, Manuel Alexandre y Agustín González) se plegaban sumisamente, sin un pero, y un temor reverencial. Como digo, esto no desaparece de un día para otro. El famoso "te pego porque te quiero...lo hago por tu bien" en forma s.XXI sigue vigente. No hay más que ver las medidas del gobierno. Te recorto por tu bien, te reduzco derechos porque es la única manera, te bajo el sueldo porque es necesario, son corolarios de ese te pego porque te quiero. ¿Y ante eso, cómo reaccionamos? Hay una parte de la sociedad que se rebela, que protesta, obviamente. Pero es espeluznante cómo cala con facilidad en tanta gente ese mensaje fácil de "son medidas dolorosas pero necesarias". Como el niño, que tras haber hecho travesuras (me compré un coche, una casa) agacha la cabeza ante la reprimenda del padre (viviste por encima de tus posibilidades) y acepta los capones como algo necesario, -me pega porque me quiere-. Incluso, parece discernirse en algunas personas, obviamente de derechas, la nostalgia por una mayor contundencia. Por algo Rajoy no es del todo ese líder que esperan, y no logra una mayor unanimidad entre sus votantes, le falta algo, y ese algo es que no llega a ser suficientemente Aznar (hay que recordar que el PP aúna a toda la derecha, por tanto entre su arco electoral se acomoda con mayor o menor satisfacción gran parte de la oligarquía franquista). Como achacándole, que además de hacer los recortes, debería dar un golpe sobre la mesa y al más puro estilo chulesco aznariano soltar un par de exabruptos. Quizá por eso triunfa tanto Esperanza Aguirre. Ella sí mete caña, no como el blando de Rajoy. Mi abuela cuando hablaba de Franco, decía que no era una dictadura, ella lo llamaba, como tantos otros, una "dictablanda". Asumiendo que, bueno, sí, no votamos, pero todo lo que hace lo hace por nosotros -lo hace porque nos quiere-. Seguimos en un punto parecido. En el imaginario de gran parte de la sociedad, al menos de 10 millones (tal vez ahora alguno menos) papá Rajoy, sentado en su sillón a punto de irse a la cama, se fuma un puro preocupado por España, por los duros recortes que no quisiera hacer, pero que se ve obligado, por la nación, por España, por nosotros, que no sólo seremos los beneficiados si no que, ¡ay malnacidos!, no se lo agradecemos. Pero eso le da igual, porque como gran papá de todos, lo hará por  nuestro bien, a pesar de lo doloroso que le resulta.

      Ya he dicho alguna vez que Buenos Aires me recuerda mucho a Madrid. La ciudad más europea de Argentina. Y la ciudad del mundo donde más pintadas de corte social y reivindicativo que yo haya visto.  Sin duda tienen motivos. Hace unos años, paseando por sus calles, me gustaba apuntarlas en una pequeña libreta. Una libreta que no he vuelto a mirar pero alguna de esas pintadas se me quedó grabada, como aquella que decía "nos mean encima y decimos que llueve". La derecha tan gustosa de una autoridad fuerte, que no permita manifestaciones, que reprima cualquier tipo de atisbo de acampada, tan proclive a culpar a los demás y al "que se jodan", a la misa y al "como Dios manda", tan nostalgiosa de una versión 6.0 de la dictablanda, tolera los recortes y se identifica con ellos, de hecho podrían escribir en cualquier muro "nos mean encima, pero lo hacen porque nos quieren".



domingo, 26 de diciembre de 2010

LAS FORMAS DE COMUNICACIÓN ALIENANTE


La navidad es un periodo complicado. El hecho de pasar tanto tiempo en reuniones familiares, a las que más o menos todos estamos avocados, puede ser perjudicial para la salud. No lo digo con ironía. Es literal. Por algo se dice aquello de ¿qué tal las fiestas? ¿las vas a pasar bien o en familia? Quizá fruto de este sobreexceso familiar con cantidad de mensajes cruzados, situaciones extrañas, dobles mensajes y demás, me entran ganas de vestirme de camaleón para reflexionar sobre algunas formas de comunicación alienante que todos practicamos. Todos es todos. Yo el primero.
Una forma de comunicación alienante es una pauta de comunicación tergiversadora, tramposa, que suele conducir al otro a la confusión y que en general, suelen tender hacia la negación de la "otridad" del otro, de su punto de vista y su forma de ser. Por eso es alienante. Conviene conocerlas, porque estamos sometidos a ellas de continuo y eso significa que también cada uno la utiliza sin ser consciente. Aunque ahora al explicarlas parecerán burdas, no os fiéis, las colamos y nos las cuelan de forma muy sutil. Y en cualquier caso, su efecto será siempre más devastador cuantos menos recursos, formación, edad y salud mental tenga la persona.

FORMA DE COMUNICACIÓN ALIENANTE NÚMERO 1. LA COSIFICACIÓN.

Consiste en poner una etiqueta al otro. Se niega su globalidad. Si en algún otro post hemos comentado que no somos uno solo. Sino que somos muchos. Un conjunto de personajes y roles. Cosificar es etiquetarlo para creer que entendemos al otro. Esto se da mucho en mi profesión. "Es un psicótico" (como si eso significara algo), "es un obsesivo", "una histérica", "un carácter débil". En la vida cotidiana, podemos tachar a alguien y convertirlo en "un borde", "una aburrida", etc.
En la comunicación con el otro, el etiquetado no es infrecuente que vaya asumiendo poco a poco la etiqueta que le han colgado. Y definiéndose desde ahí. Olvidando toda la riqueza que la etiqueta niega.


FORMA DE COMUNICACIÓN ALIENANTE NÚMERO 2. LA MIXTIFICACIÓN (o mistificación)

En sentido activo, mixtificar significa nublar, obscurecer, confundir, enmascarar, en beneficio de uno mismo.

Un tipo de mixtificación muy utilizado consiste en creernos con el derecho a determinar el sentimiento del otro. "Cómo puedes estar triste con todo lo que tienes", "te debería dar vergüenza pensar así". Como si uno mismo fuera la vara de medir lo que los demás deben sentir. Yo de este tipo soy un auténtico maestro, lo reconozco.


FORMA DE COMUNICACIÓN ALIENANTE NÚMERO 3. EL DOBLE MENSAJE.


Es un clásico tanto dentro de la psicopatología como en la vida cotidiana. Durante años se postuló como teoría del origen de la esquizofrenia. Ya que es una realidad, que en las familias de personas con psicosis es muy común encontrar cientos de dobles mensajes. Hoy día esto ya no se postula por lo menos con ese carácter tan categórico, pero sí es conocido lo atrapado que queda uno al entrar en los dobles mensajes. El mecanismo consiste en mandar un mensaje ambiguo, una primera parte del mensaje afirma algo, pero la segunda parte niega eso mismo. En clave de pareja: "no me importa que vayas con tus amigos, pero bueno habíamos dicho hace tiempo que íbamos a cenar en casa con..." No siempre es tan burdo, en ocasiones es mucho más sutil porque el doble mensaje no siempre es verbal. Lo contradictorio puede estar en la diferencia entre lo verbal y lo corporal. "No, no me importa de verdad" (con cara seria, ojos bajos...) Lo verbal entra en contradicción con lo corporal. En ese sentido el Psicodrama es un instrumento privilegiado para detectar esto. Como os podéis imaginar los dobles mensajes generan confusión y atrapamiento. Que no pocas veces deriva en discusión. Aunque el efecto más común es la culpa. Ya que hagas lo que hagas, incumplirás una de las dos partes del doble mensaje.
En un ejemplo real de una persona con cierto tipo de psicosis, su padre en el intervalo de 45 min., llegó a afirmarme lo siguiente: mi hijo necesita un sitio para ingresar de por vida/ mi hijo lo que necesita es un trabajito, confío mucho en vosotros/estoy buscando otro centro para que esté, mi hijo no le gusta el fútbol/a mi hijo le gustan todos los deportes, mi hijo es muy obediente/ mi hijo no hace caso, etc. etc. Enloquecedor. Y es que a veces, parece que no quedara más camino que petar para librarse de ciertas situaciones.


FORMA DE COMUNICACIÓN ALIENANTE NÚMERO 4. LA INVASIÓN DE LÍMITES.

Es la forma preferida por las madres. Y por ende, por las suegras. Consiste en meterse en el territorio del otro sin permiso, ni respeto. Tengo que decir, que en este caso, no precisamente de mi madre. Que no sólo no invade límites, sino que como te descuides no te llama en un mes. La invasión de límites se produce de diferentes formas: intentando controlar la conducta del otro ("lo que tienes que hacer es..."), dando la tabarra para contar lo suyo, historietas, anécdotas mil veces contadas, no escuchando, "pues nosotros cuando estuvimos en..." (y ahí ya se nubla todo y no vas a poder meter baza en una hora). Pero mi forma favorita de invasión de límites es desde el amor. Con la excusa de "si es por tu bien...", "si no nos importa...". No quiero ser muy concreto pero cabe decir que el cariño al otro puede esconder la alienación. Y se ve fácil, especialmente cuando uno tiene dificultades para poder decir que NO a los ofrecimientos generosos que recibe, por aquello de "esperemos que no se enfade". El exceso de ayuda (no pedida) puede violentar al otro. Y constituye una invasión de límites.

FORMA DE COMUNICACIÓN ALIENANTE NÚMERO 5. LAS ATRIBUCIONES.


Consiste en atribuir al otro cualidades que no tiene. Se parece a la cosificación. Pero la cosificación es más rotunda y definitoria de la personalidad del otro. A veces tienen formas muy categóricas, con fórmulas de "siempre/nunca". "Como es incapaz de decidirse...", "nunca has querido a nadie", "como nunca escuchas...", etc. Las atribuciones, ojo, también pueden ser positivas. Y quedar atrapado en ellas. En estar a la altura de la brillantez que se le presupone al que sufre la atribución. Un pedestal también puede ser una cárcel. Por lo mismo que la cosificación, porque uno llega a creer que el pedestal es real, y uno es especial.


En fin, seamos conscientes de la trampa que esconden todas estas formas de comunicación. Reconozcamos que el otro es inabarcable, que ninguna etiqueta puede definirle. Que no podemos invadir sus límites, ni siquiera por su bien. Seamos claros si queremos algo. Seamos claros si no queremos algo.
Y no caigamos en la confusión que generan estas formas, cuando involuntariamente nos lleguen, especialmente de nuestros seres más queridos.

Felices fiestas.





lunes, 6 de diciembre de 2010

MATA AL MENSAJERO SI EL MENSAJE NO TE GUSTA


...Volviendo al tema de wikileaks que los que me conocéis sabéis que me ocupa bastante, todo apunta a que en las próximas horas se va a producir la detección de Julian Assange. Creo que nuestra generación vive en medio de la anestesia general. Para bien o para mal, hemos podido presenciar pocos hechos realmente históricos. Quizá el único las torres gemelas y el 11M (junto a la caída del muro). Cuando el 23 F, llevábamos pantalones cortos. Lo que está pasando con wikileaks sin embargo se sale de esa atonía general. Es historia y nos falta perspectiva para verlo. No es algo que afecte a un presidente concreto o una gran empresa. Las revelaciones de wikileaks dejan al descubierto de forma demoledora el funcionamiento de las maquinarias del poder.

Desde EEUU, Palin, esa gran demócrata hace un llamamiento a que Assange sea tratado como un terrorista de Alqaeda y otro genio de éstos de los del tea party, un tal Flanagan (suena a chiste de Forges pero se llama así) llama al asesinato. Sin ningún tipo de pudor. Luego en Occidente, que somos muy dados al etnocentrismo nos escandalizamos por el islam, pero ay, el ser humano cuando se siente amenazado es tan parecido en todas partes. Personalmente creo que Assange tiene las horas contadas, si no lo asesinan antes, la estrategia será llevarle a Suecia con la excusa de las violaciones y lo extraditarán en menos de 3 meses a EEUU. Pero el movimiento que representa wikileaks, la revelación de secretos ya sea de estados, como de grandes empresas va a ser imparable, a través de wikileaks o a través de nuevas plataformas. La guerra que se va a jugar es la lucha por meter con calzador el control de internet para evitar este tipo de cosas, con la excusa del terrorismo. Aunque sea a costa de recortar derechos. Mata al mensajero si el mensaje no te gusta. Cualquier cosa menos que la gente piense. No vaya a ser que piensen que lo que has hecho es ilegal, manipulador, injusto o simplemente no es ético. Llámame simple pero si no quieres que algo se sepa, piénsatelo mejor antes de hacerlo.

Sobre el tema de wikileaks no deja de sorprenderme la estrategia cerrando filas, todos a una, una especie de Fuenteovejuna Planetario, para el acoso y el derribo. No se recuerda tanta unanimidad en absolutamente ningún tema. Precisamente esa unanimidad en el bloqueo de cuentas, expulsión de servidores, declaraciones públicas, se produce entre la tibieza de otros sectores, entre ellos los políticos españoles, que parecen no querer alarmar en exceso, obviamente no por altruismo sino para evitar que la opinión pública se les eche encima. El comentario de "esto ya se sabía... son chismes, o no cuentan nada nuevo" contrasta con persecución desesperada tanto en lo judicial, policial y en la red. O una cosa u otra. El tema es cómo frenar a la gente, desunida y anestesiada para casi todo, pero con tecnología como para reaccionar en cadena. Cientos de personas en todo el mundo dan colaboración a wikileaks con las páginas espejo. ¿Qué pasaría si Assange es extraditado a los EEUU? ¿habría protestas masivas? ¿Están midiendo eso? ¿Cómo es posible que el Premio Nobel de la Paz no se pronuncie vista la gravedad que ha tenido para la diplomacia (norte)americana? ¿De verdad que saltarse leyes y negarlo todo es el mejor servicio que se le puede hacer a la democracia? Y pensar que nos olvidamos de Orwell y llegamos a pensar que GRAN HERMANO era un concurso de Tele5.


martes, 30 de noviembre de 2010

Wikileaks, Matrix y los sandios



Para alguien como yo que creció pensando que iba a ser periodista, Wikileaks es lo más parecido que existe a los héroes de comic. Una especie de reencarnación de los Xmen, con un único superpoder pero un superpoder real, consistente en sacar a la luz lo que los gobiernos y bancos (y demás instituciones igualmente dudosas) nos ocultan. Dicen que va a haber un antes y un después de las filtraciones que se están produciendo estos días. Lamento no compartir ese optimismo, a pesar de que nada me gustaría más y reconozco que mi admiración por esta gente es absoluta.
Sin embargo tengo una mezcla de sensaciones extraña con todo este tema de las filtraciones. Una euforia al principio, temor en el medio y decepción y pena al final.

Euforia porque me encanta que el poder quede retratado. Me maravilla que salga a la luz los mecanismos que tienen los poderosos para manipular, torcer voluntades, anular otras y pisotear la verdad y la justicia sin escrúpulos para salvar sus intereses. Además de una manera inapelable, con las expresiones literales que usan sin saber que iban a ser descubiertos.

Por otro lado temor por las represalias. Assange se ha creado todos los enemigos del mundo. Bien hará por la supervivencia de su organización descentralizarse y que la organización no dependa de él. Evidentemente no es casual que haya sido acusado de violación en Suecia, donde se refugiaba, entre otras cosas por ser un país con leyes que protegen especialmente a los periodistas y la libertad de prensa. Van a ir a por él como lobos y no van a parar. Y probablemente encontrarán la manera de triturarle. A pesar de que continúa en paradero desconocido y suele utilizar múltiples pasaportes y nombres falsos, es fácil suponer que acabará ante los tribunales en EEUU. Si hace falta, cambiando las leyes ya que wikileaks no hace las filtraciones lo que sí está penado en EEUU, las recibe y las hace públicas, como cualquier periódico. Bah, tonterías que acabarán salvando. Tengo que reconocer que desde que empezó todo esto, tengo la sensación de que tarde o temprano se lo acabarán cargando. Pero la opción de los tribunales va a ser la primera. Mucho más limpia. El asesinato tendrá que esperar, daría mala imagen. Hay que aplastarlo, pero haciendo ver que la razón (los tribunales) imparten justicia y merece pena de cárcel, y censura pública por las gentes de bien. Hillary Clinton no ha perdido el tiempo intentando crear la opinión de que wikileaks es un grupo terrorista que pone en peligro las relaciones internacionales y a personas concretas. Aquí, en este momento, conviene recordar la definición de demagogia que da la RAE (Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder). Vaya jeta y vaya cuajo. Decía Forrest que tonto es el que dice tonterías. El que dice sandeces es un sandio, en este caso, sandia.

La decepción viene al final. En realidad, a pesar del miedo que provoca la revelación de secretos en los propios retratados, en el gobierno de EEUU y del Reino Unido especialmente, es decepcionante comprobar cómo a pesar de las revelaciones, nada cambia. Hoy día el watergate no sería posible. Nadie prestaría atención ni generaría audiencia. Probablemente pronto las filtraciones se habrán convertido en algo tan habitual que se habrá banalizado el mensaje. Y una vez pasada la sorpresa inicial, la opinión pública apenas arqueará una ceja con la llegada de nuevos secretos. Aquí en esta parte del mundo moviliza más un enfado de la Belén Esteban de turno, el fútbol o cualquier frikada, que el descubrimiento de torturas en Guantánamo o las presiones ejercidas para que el caso de José Couso se archivara. Cosa que, en realidad, todo el mundo suponía ya.
La reacción oficial del Gobierno ha sido inexistente. En el mejor de los casos simplemente negado. Ni Zapatero ni Moratinos, ni Trinidad Jiménez, da la sensación de que sientan la necesidad de dar explicaciones. ¿Qué tendría que pasar en este caso para que tuvieran que darlas? ¿Un vídeo con De la Vega reuniéndose con el embajador norteamericano con sonido dolby surround justo en el momento en el que lo están maquinando?

En cualquier caso y aunque todo vaya a seguir igual, prefiero un mundo con wikileaks dentro. Me parece más higiénico para las democracias. Para todos nosotros. Siempre es mejor saber la verdad que vivir en matrix. Como si nuestros gobernantes (y los que están esperando para desbancarles) fueran honorables adalides de la libertad y la justicia, que trabajan para el ciudadano... una pena. La libertad para Platón no era conocer que lo que veían en la caverna no eran más que sombras. La libertad es salir de la cueva.


martes, 28 de septiembre de 2010

HUELGA O NO HUELGA


Después de mucho pensarlo voy a hacer huelga. He tratado durante estas semanas de escuchar qué argumentos se dan para una postura y la contraria. Y la verdad que es desolador, la simpleza de lo que se oye. No juzgo lo que haga cada uno. Es evidente que hay gente que no puede hacerla porque se juega el puesto. Sólo hablo de razones.
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He recogido 3 argumentos fundamentales en contra:

1) EL MÁS VALE NUNCA QUE TARDE. Este argumento viene a destacar como clave, que se ha convocado a destiempo. Se complementa con un "yo si se hubiera convocado en su momento sí la hubiera hecho" (¿seguro? yo lo dudo) De alguna manera reconocen que hay motivos pero se ha pasado el arroz. Se suele complementar con críticas a los sindicatos, que si no sirven, que si no deberían tener subvenciones, funcionan mal, se llevan el dinero doblado, etc. Es el confuso.

2) EL PRAGMÁTICO. Les guía un sentido práctico. Viene a decir, que para qué, total, no va a cambiar nada. La reforma laboral seguirá y no va a servir una huelga. También se le podría llamar el desesperanzado.

3) EL PUFF ES QUE SALE MUY CARO. Sin comentarios. Si tu conciencia vale los 50-60-80 o lo que demonios cobres por un día de trabajo apaga y vámonos. Es el argumento infantil.

Y poco más. Aunque en el aire también flota otro. Que no se suele decir así de claro, pero se sobreentiende: el "éste no es mi tema" o "esto no va conmigo" (mi empresa no va a cerrar, no me va a afectar, a mí no me toca). El insolidario.

A favor de la huelga he oído poco, de lo cual deduzco que no va a ser un éxito de participación.

Para mí es evidente que es una huelga de corte político. No es una huelga laboral, por una determinada medida o ley. Es una huelga para protestar por la gestión hecha por el gobierno de la crisis, que Llamazares tilda de conservadora y quizá se quede corto. Y una protesta, añade él, contra la dictadura de los mercados. Y es curioso, porque con todo el tema de las instituciones europeas y la globalización se ha conseguido difuminar la responsabilidad de lo que pasa. No hay un enemigo oficial, un responsable, una persona a la que pedir cuentas. ¿Quién es culpable de la crisis, o quién es el culpable de la reforma laboral? es todo muy abstracto... lo son los bancos, especialmente los americanos por aquello de las hipotecas basura, pero también el sistema español tan centrado en la construcción (con ese peso cercano al 10% del PIB, cuando en otros países europeos no pasa del 3%), y las medidas económicas no dejan de ser una presión desde Europa que ve cómo le molesta el sistema de protección del trabajador en España, que es ampliamente más avanzado que en ningún lugar del mundo (y no dudéis que en Bruselas molesta, porque quieren homogeneizar), en definitiva, probablemente todo es cierto, pero no hay manera de ponerle cara al culpable. Todo es relativo, la responsabilidad se difumina.

Se podría hablar mucho, pero reconociendo que la huelga llega tarde y que de alguna manera la sensación que se me queda es que los sindicatos quieren darle un toque al gobierno, pero no demasiado fuerte, una especie de "eh, no te pases que mira cómo podemos movilizar a la gente" pero un toque que no sea muy destructivo, porque si perjudican mucho el que viene es el PP con el garrote... reconociendo también que es inevitable que el PP se frote las manos y se muere de ganas de que la huelga sea un éxito (Un dato: ¿sabéis qué servicios mínimos nos han marcado desde la Consejería de Familia y Asuntos Sociales ?: cero. Podríamos faltar los 9 y se cerraría el centro, cosa inaudita cuando desde siempre han sido reticentes a que se cierre never and ever, ni con obras salvajes, malos olores, ruidos infernales, el suelo del centro abierto y con clara imposibilidad de trabajar, esto los que lo hemos vivido lo sabemos)... reconociendo que es verdad que no va a cambiar nada, en el sentido de que la reforma laboral va a seguir aunque todo el mundo siguiera la huelga... reconociendo todo esto, para mí no es lo esencial. LO ESENCIAL PARA MÍ es que no puedo vivir anestesiado. Si no voy, me va a quedar la duda de que quizá no haya ido por desidia, desinterés, por inercia (como mis compañeros no la hacen), pero si voy siempre me quedará que equivocadamente o no, me moví, hice algo diferente y rompí esa fácil inercia de no hacer nada, porque nada se puede hacer. Como dice Elena, si con más de un 20% del personal en paro no nos movilizamos no sé qué tiene que pasar para que la gente salga a la calle. Hay algo que está por encima de lo práctico y es la dignidad, la coherencia. Creo que el PSOE ha demostrado con creces que no es un partido de izquierda en absoluto, y que ha gestionado penosamente la crisis, negándola hasta la saciedad, y queriendo meternos los brotes verdes por los ojos. Y creo que se han ganado a pulso la protesta. Y que los políticos nos han ido inoculando la desidia, gracias a ese difumine de la responsabilidad. Nos han hecho creer que las cosas son así y que no hay otras opciones. Que la crisis la tenemos que pagar entre todos, aunque no la hayamos causado, y que la subida del IRPF es necesaria, y que les tiene que ir bien a los halcones (y si hace falta se les salva), para que las palomas podamos subsistir. Y eso nos desune. Al final cuando consigan, (como van persiguiendo) que las pensiones se hagan computando toda la vida laboral (si es que no desaparecen), en vez de los últimos 15 años cotizados, y por tanto se quede en una miseria, entonces ya será demasiado tarde.



P.D No confundir una huelga con unas elecciones. Por mucho que se frote las manos el PP, mañana no se vota. Eso será otro día. Lo de mañana es otro rollo. Hay más opciones al PP y al PSOE. Se pueden usar, sin necesidad de que se decidan a meter a Belén Esteban a política y acabe sacando más escaños que IU (con la actual ley electoral, casi cualquiera puede tener más escaños que IU, a pesar del millón de votos, pero ay! qué casualidad, ahí PP Y PSOE y los nacionalistas fueron de la mano).


domingo, 12 de septiembre de 2010

ELOGIO (NECESARIO MÁS QUE NUNCA) DE LA RISA


Queridos míos, recién llegado de Sicilia como quien dice. Después de bañarme en el Jónico y en el Tirrénico. Que se parecen tanto al Mediterráneo que haría falta un perito experto para intentar diferenciarlos... ando yo desesperado por la vuelta al trabajo. Envidiando los trabajos de todos. Odiando el mío. Pensando en qué hacer para no hacer nada, para dedicarme a la buena vida y al cachondeo y no volver a trabajar jamás, para que me den una IPA y a vivir (IPA= incapacidad permanente absoluta, pensión de por vida!!)... y en esta desesperación que me suele durar unas semanas me entran ganas de hablar sobre la alegría y la tristeza. Y es que durante cientos de años, la tristeza fue el octavo pecado capital. Sí sí sí hijos míos. Hasta que San Gregorio Magno los dejó en 7. Porque se consideró redundante la tristeza y la pereza. Y es que no hay nada más perezoso que estar triste. No hace falta hacer nada y viene. Sin embargo la alegría, la broma, hace falta invocarlas. Hay que hacer un esfuerzo, una cuestión de actitud. La alegría por definición, como emoción positiva que es, no puede ser de larga duración. Las emociones positivas son efímeras. Esto lo sabemos desde que Frijda publicó las leyes de las emociones. Por mucho estallido de alegría que te de una quiniela de 15, a los pocas horas o días, la preocupación por dónde guardarás el dinero vienen a sustituir al estallido inicial. Una cuestión de actitud.

A mí me gusta decir que el sentido del humor es el sentido del amor, sólo me apetece hacer reír a la gente que quiero y aprecio. Es la mejor ofrenda. Es lo que nos salva. Y no tengo dudas de que la risa es un indicador de salud. Dime cuánto te ríes a lo largo del día y te diré cuánto de feliz eres. Aunque solo sea porque el humor establece una distancia con la realidad, una distancia que te ayuda a desdramatizarla y a poder afrontarla de otra manera. A veces, no puedes dejar de fijarte en gente tan desbordada por la realidad que no es capaz de establecer esa distancia. Que parecen continuamente desbordados por ella, como si lo que les pasara fuera lo más terrible del mundo. Auténticos imanes de desgracias. Que en realidad no lo son tanto pero han llegado a convencerse de que su realidad es triste. No hay nada más cansinamente coñazo que un melancólico. Y es curioso, pero cuando somos niños no hay que hacer tanto esfuerzo. Es en esa espontaneidad, ajena a la rigidez de los adultos cuando más felices somos. Hay algo en el proceso de hacerse adultos que olvidamos. Algo que el Psicodrama llama espontaneidad, en contraposición a lo que se ha quedado congelado, a los contenidos que la cultura nos va transmitiendo y quedan fijados ("conservas culturales"). La creatividad, y por ende la risa, la espontaneidad, el pensamiento divergente, el Psicodrama, tienen que ver con la libertad. La libertad de coger lo que se ha quedado congelado, transformarlo y darle la vuelta.
Por ahí leía un estudio hace poco, que decía que las mujeres ríen mucho más que los hombres. Y especialmente en presencia de ellos. Probablemente porque el esfuerzo de esos hombres es hacer reir. Podría ser. También decía el estudio que las mujeres encuentran mucho más atractivo a un hombre que las hace reir. Seguramente ese mecanismo de seducción hace perpetuar el sistema. De cualquier manera, es cierto que es difícil encontrar una mujer que haga reir. Y es muy fácil encontrar un hombre con esa actitud. Sin embargo hay que tener cuidado porque la broma y la risa tienen también su mala prensa. Últimamente estoy hasta el pelo de la gente que considera que las bromas son dañinas, que no se puede estar haciendo bromas, que es de mal gusto, como si hubiera un guión del que no se puede uno salir, y si lo hace es incorrecto. Probablemente no hay nada más unido al humor que salirse del guión, la sorpresa. Si pensáis en qué hace reir de un chiste o de algo gracioso es precisamente eso... la sorpresa de salirse de un carril que tú en tu mente ya habías recorrido. En fin. Me considero un fanático de todos los tipos de humor, unos me parecen sublimes como Les Luthiers y otros no me hacen gracia, como Los morancos pero bueno, hay diferentes sensibilidades. Y me niego a plantear una vida rígida en la que todo sigue el guión establecido. Riámonos de todo. Riámonos sobre todo de nosotros mismos. No te tomes la vida tan en serio. Al final la vas a palmar igual. Y ten el coraje de tener esa actitud de regalar risa, aunque a los cenizos de siempre les parezca que eso se llama inmadurez.
Actitud, amor, esfuerzo, invocación, poder alejarse de la realidad para no caer bajo su peso, reirse de uno mismo. Casi nada es tan importante como para que no le podamos encontrar la vuelta. Ése es el camino.


2 regalitos.

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viernes, 30 de julio de 2010

LA LLAMADA (1/3)


Recibir una llamada a las 00:42 de la madrugada no es algo habitual. Llevaba dormido más de una hora. Con las ventanas abiertas, el patio interior es un agujero negro que succiona cualquier ruido y lo amplifica, como si fuera una gran caja de resonancia. Me levanté de la cama de un salto y crucé la habitación hasta el pequeño salón, apenas unos 4 metros. Durante los 3 segundos que tardé en llegar hasta el teléfono desarrollé varias teorías sobre quién podría estar llamando a esa hora. Ninguna de ellas tranquilizadora. Pensé en mi madre y su maltrecha cadera, como un muñeco roto desde el suelo. O peor aún, la fría voz de mi hermana diciendo "¿Frede? ha ocurrido una desgracia..." Dudé antes de cogerlo. Una extraña sombra se extiende tras una llamada de madrugada. Pero el sonido rebotando en las paredes del patio no me dejó otra opción que descolgar precipitadamente.

- ¿Sí?
Silencio.
- ¿Sí? ¿Hola? ¿Hola? ¿Quién es?

Esperando una respuesta me sentí ridículo y maldije no tener un inalámbrico para poder cerrar la ventana.
Al otro lado nada se movía. Una asfixiante noche del mes de Julio, con el aire espeso de plomo hirviendo. El reloj del vídeo marcaba las 00:40 pero iba 3 minutos retrasado.
Con esfuerzo volví a saludar, como un tiro al aire, y esta vez me pegué más al auricular.

Nada.

Colgué y miré el visor para detectar el número. Quien quiera que fuera se había preocupado en ocultarlo. Me dirigí a la cama y me senté. Por un instante me sentí raro. Como si algo se estuviera desmoronando en mi vida.
A la noche siguiente a la misma hora, se repitió la llamada. Esta vez el sobresalto hizo que me abalanzara sobre el auricular.

- ¿Sí? ¿Oiga? ¿Oiga? ¿Hay alguien?

Me sorprendí casi gritando en la oscuridad. Pero tampoco esta vez hubo respuesta. Me pareció adivinar una presencia al otro lado, un sonido imperceptible, una variación, una leve respiración. Pero no podría jurarlo.

- Oye, si es una broma no tiene gracia eh. No tiene ni puñetera gracia. Y colgué.

Dando vueltas por la habitación buscaba una respuesta, con la respiración agitada. Los latidos me brotaban como lagartijas por la boca, descolgándose y retumbando por el patio. Me sentí observado. 2 luces se encendieron en los pisos de arriba para volver a apagarse. Imagino que varios oídos se posaron atentos y afilados sobre mi ventana. Eran las 00:45

Estaba molesto conmigo mismo. Con ser tan blando. Y no haber tenido una frase hiriente en la punta de la lengua. Me hubiera gustado ser más contundente. Haber dicho algo impactante, que amedrentara al cabrón que estaba haciendo esto. No podía entender dónde estaba la broma. Llamar en medio de la noche. No decir nada y volver a hacerlo al día siguiente. No tiene ni puta gracia.

Al día siguiente hablé con la compañía de teléfonos. La pregunta era: ¿Puede haber algún teléfono automático que haya marcado por error mi número a la misma hora? ¿Puede ser algún error informático? ¿Algo responsabilidad de la compañía? ¿Podría localizarse el número desde el que se habían realizado las llamadas? El teleoperador no fue muy convincente. Pero negó toda responsabilidad de la empresa, así como la posibilidad de facilitarme el teléfono de otro usuario, por protección de datos. Me ofreció eso sí, la opción de cambiar de número, sin coste a mi cargo. Aunque en un principio decidí que era muy pronto como para eso, el episodio se repitió tres veces más. Y volví a llamar para realizar el cambio. Sin embargo a pesar del nuevo número, durante los 17 días que siguieron, a la misma hora, se repitió la llamada.

Esto empezó a afectarme. A pesar de mi carácter miedoso, o quizá por ello, poco a poco fue subiendo el tono y la agresividad de mis quejas, intentando sonar desafiante y seguro de mí mismo. Ni uno solo de los días hubo réplica. El teléfono sonaba a las 00:42 sin que pudiera arrancar ni una sola palabra al otro lado. Empecé a dormir mal. Repasé la gente que podía tener interés en putearme pero casi no me relaciono con nadie. No salgo con chicas. No salgo con amigos. No hablo con vecinos. A mi madre y hermana las vi por última vez en Semana Santa. Estamos a finales de Agosto. No tenía a nadie que me odiara. Sencillamente porque no tengo a nadie.

A partir del día 18 decidí experimentar. La rabia me corroía por dentro. Lo dejé sonar, cerrando todo, ventanas y persianas. Sonó una y otra vez. No cedía. Hasta que con los nervios crispados arranqué el cable de la roseta. Durante mes y medio tomé la costumbre de desenganchar la línea a partir de las 10 de la noche. Pero la incertidumbre me estaba pudriendo por dentro. Volví a fumar como hace unos años. 35 cigarrillos al día. Por la noche 7 más. Apenas lograba dormir al amanecer, 2 o 3 horas. La sensación de estar acorralado me asfixiaba. Volví a conectar la línea y esa misma noche volvió a sonar. Entendí que había que pasar al ataque. Mi estrategia era descolgar y esperar. Escuchar agazapado sin decir nada. Ser como él. Dejar que fuera él el que se cansara y terminara derrotado, colgando. Ese era mi objetivo. Vencerle con sus propias armas. En una ocasión permanecí un día y medio. Más de 40 horas escrutando algo, cualquier cosa que le delatara. Me vendaba los ojos con una tira de tela y me abandonaba. No quería ver, solamente el oído tenía sentido. Como un ajedrecista dispuesto para la batalla me armaba de paciencia, pero ni una sola vez pude oírle colgar. Al otro lado silencio. Una leve respiración. Por más horas que aguantara, nunca eran suficientes.

Transcurrieron varias semanas y nada cambió. Fue en esos días cuando empecé poco a poco a descuidar el aseo. Dejé de afeitarme. A duras penas me duchaba una vez a la semana. Me dejaba invadir por la rabia. A las doce y media me disponía, con la mano pegada al auricular, como un halcón acechando a su presa, o más bien como un ratón asustado a punto de ser cazado. Temblando. Mi único deseo era entender. Entender y devolvérsela al grandísimo hijo de puta. Así lo bauticé. Cada llamada, lo insultaba descargando mi odio. Y colgaba imaginando que lo tenía allí delante. Y lo golpeaba con furia. ¡Lo maté tantas veces!

....A esas alturas, empecé a tomar unos tranquilizantes que compré por internet. Los mismos que había tomado después de "aquello". Sin embargo, el día que se cumplían 4 meses de esta pesadilla hubo un cambio. Un único puto cambio. Cuando ya me disponía a colgar, un susurro se escuchó al otro lado. No pude entender lo que decía. Pero era claramente ¿o no? la voz de una mujer.
...

ESTRATEGIA


.................Mi estrategia es
.................que un día cualquiera
.................no sé cómo ni sé
.................con qué pretexto
.................por fin me necesites

..........................Mario Benedetti





En este mar
proceloso en que te busco,
.................................... de palabras
como bosques
que te nombran.
Palabras que esconden
más que dicen,
palabras como bosques
con tu sombra.
Con tu nombre entre los dientes
mis palabras
acuden y besan tus raíces,
te cobijan el cuerpo entre las ramas,
y con eso se contentan. Son felices.
Distraído en este océano,
enroscando mi delirio en tus anillos
mis palabras que son de hoja perenne
y que son savia
sabiamente se olvidaron de sí mismas.
encalladas como estaban,
.....................................en la arena
[de tu olvido] por buscarte,
urdieron todo tipo de estrategias.
Últimamente las he visto discutiendo
planeando -acaso- convertirse en un poema.


...

miércoles, 28 de julio de 2010

RECIÉN NACIDO

De entre todas las historias que me relataste me quedé con la del pianista. La contabas con tanta vehemencia, que nunca dudé que fue cierta. Para ti fue así. Y yo lo viví a través de tus ojos. Y todavía hoy, se alza ante mí Sofie, o como quiera que se llamase.

Y me dijiste y digo que



....no me gusta la música clásica. Chopin me suena a nombre de payaso de circo. Y Litsz me recuerda a una estación de metro. Sinceramente no he escuchado nunca un minuto seguido más allá del comienzo de Star wars. Quizá por eso, por esa falta de sensibilidad hacia la belleza (¿?) viví el episodio más enigmático en mi tediosa vida. Un episodio que todavía no logro comprender.

....Tenía diecinueve años. Por aquella época no tenía ni oficio ni beneficio. No trabajaba, tampoco estudiaba. Y pasaba el tiempo sopesando la manera de no hacerlo nunca. Estaba perdido y lo sabía.

Por casa tenían la costumbre de pasar todo tipo de individuos, invitados por mis padres. Mi padre había sido diplomático en varios países. Mi madre tenía gusto por lo exotérico. De tal manera que por casa lo mismo pasaban políticos de provincias que chamanes bolivianos con sus rituales interminables, actores de reciente éxito, gente de la radio, subdirectores de bancos. Todos atraídos por el dinero de mi madre y por la característica capacidad de seducción de mi padre, rayana en la histeria. Acostumbrado a todo tipo de personajes pintorescos no me extrañó que aquellas vacaciones de verano, mis padres invitaran unos días a Gregory Sokolov, un pianista de renombre como pude saber después. Un individuo de cabeza desproporcionadamente grande para su menudo cuerpo, de unos cincuenta años. El pelo blanco le nacía desde los lados de la cabeza, dándole la apariencia abombada de un champiñón. Con la intención de alimentar su vanidad, mi padre organizó varias encuentros aquellos días, con el indisimulado propósito de que Sokolov tuviera a bien atacar algunas notas y deleitar al resto de invitados. Sin embargo, transcurrida ya una semana de su estancia en casa. Sokolov no había puesto las manos sobre el piano. Ni una sola nota, ni fusa ni semifusa. Ni un pentagrama. Nada de lo que poder presumir. Sin embargo, en la última fiesta antes de dejarnos, -puesto que empezaba una gira por los EEUU-, se dio el caso de una joven que entusiasmada le insistía y le rogaba. Mi padre que hasta ese momento no había intervenido nunca respetando su negativa. Esta vez se permitió apoyar a la joven en su deseo. Sokolov se excusaba diciendo que estaba fatigado de sus últimos conciertos, y necesitaba descansar, pero algo en su actitud me hacía pensar que acabaría cediendo. Los encantos de la chica eran muchos, yo ya me había fijado. Quizá por eso, finalmente Sokolov se sentó delante del piano Steinway, que tantas veces había aporreado yo, a escondidas, siendo niño. De inmediato un corrillo de invitados se arremolinó alrededor, un rumor de admiración estalló como un tornado y algunos incluso se acomodaron, tomando asiento. Entre ellos la chica que logró convencerle. En mi cabeza, no sé por qué, me martilleaba un nombre. Imaginaba que se llamaba Sofie. Yo no soporto la música clásica, pero no podía apartar los ojos de la chica así que decidí que quizá convenía quedarse un rato. Sokolov comenzó a tocar de forma apasionada, yo no entendía nada. Por lo que oí decir era un preludio de un tal Rachmaninov. Posteriormente siguió con algo que me pareció triste y repetitivo. Debía estar haciéndolo bien, por lo que pude deducir de los rostros de los presentes. Después de varias piezas se oyeron aplausos rendidos, que el pianista extrañamente ignoró para comenzar otra pieza, y luego otra y otra. Después de más de media hora, mi padre aprovechó un silencio para hacer un gesto de agradecimiento que parecía querer decir que ya era suficiente, sin embargo el pianista continuaba, visiblemente congestionado. Los movimientos de sus dedos sobre el piano me resultaban hipnóticos. Tuve la sensación de que cada vez tocaba piezas más aceleradas. Era ya tarde. Algunas personas del público empezaron a retirarse discretamente y ahí es donde comenzó lo enigmático. Según los movimientos de las manos se hacían más vertiginosos y su cuerpo envuelto en sudor se retorcía sobre el piano, Sokolov iba rejuveneciendo. Era un fenómeno extraño, pero indudable y fascinante, ante mis ojos. Pasada la medianoche apenas quedaban 5 personas, y Sokolov aparentaba la edad de un joven apenas mayor que yo. Miré abiertamente a Sofie, me pareció más hermosa que nunca. Le hice un gesto de extrañeza. ¿Solamente yo estaba siendo testigo de esta metamorfosis? Sokolov apenas tendría ya, 14 años, y redoblaba su energía abalanzándose sobre las teclas, febril, como un corredor de fondo a punto de derrumbarse. Creo que mi mirada iba como un péndulo de Sofie al pianista y viceversa, y ella me pareció a esas horas ya una diosa. Se me nubló la vista. Creo que dormité. Me despertaron los sonidos especialmente atronadores que parecían salir de los brazos y la cabeza del pianista. Ya sólo quedábamos ella y yo y un niño de unos 6 años que con las piernas colgando del banco, trepando sobre las teclas deslizaba sus dedos a una velocidad que no me permitía siquiera seguirlas. Creo que quise decir algo, o quizás lo dije, quise preguntarle a Sofie su nombre o simplemente salir de allí. Sin embargo como en una especie de trance perdí el conocimiento hasta bien entrado el día siguiente. Desperté sobre la alfombra. Admiré el silencio. Levanté la cabeza. Un murmullo se hizo presente. Me paré a escuchar. Al fondo del pasillo junto a la puerta de entrada. Oí claramente a mi padre con su voz metálica y su risa socarrona. Los últimos invitados que se habían quedado a dormir se iban despidiendo. No volví a ver a Sokolov. Sofie fue la última en salir. Me decepcionó comprobar que no había ni rastro de la diosa que creí ver. Era una chica normalita. Fue la última. Y reconozco que corrí tras ella, y la vi alejarse con parsimonia, calle abajo, empujando con ambas manos un carrito de recién nacido.

miércoles, 23 de junio de 2010

¿POR QUÉ SOY DE IZQUIERDAS?


A veces me pregunto esto. Como para aclararme. Recuerda la campaña aquella del Atleti, "papá, por qué somos del atleti?" En una época muy dura para ellos, en la que básicamente no hacían otra cosa que perder. Por qué ser del atleti... si los que ganan son otros. Por qué ser de izquierdas en un mundo que hace gala del individualismo, el libre mercado, el dinero como único motivo, la productividad, el consumo desaforado como mantenimiento del sistema, la especulación como algo legítimo, y últimamente el abaratamiento del despido, y la rebaja de los logros sociales que se han ido ganando a lo largo del s.XX. La reforma laboral dice el Banco de España que no le llega. Yo creo que deberían hablar más claro. Como toda reforma laboral lo que busca es abaratar el factor trabajo, para mejorar el beneficio empresarial, deberían ir al grano y postular más claramente la vuelta a la esclavitud. Perdonad la demagogia pero nunca hubo menos paro que con la construcción de las pirámides. Pero no me quiero ir de la idea. En este mundo tan complejo las palabras ya no significan casi nada y las usamos como a Lewis Carroll le divertía (las palabras significan lo que yo quiero que signifiquen), y eso incluye que un terrorista pueda llamar fascista a un juez, o un fanático de cualquier religión pueda invocar la palabra libertad sin que la cara se le vuelva de cartón piedra. En este mundo complejo en el que ninguno somos expertos en teología, ni economía, ni sociología, pero todos pontificamos y hablamos como si supiéramos. Todos encontramos un resquicio para ver el mundo. Eso marca nuestra manera de interpretar la realidad. Cada uno desde nuestra atalaya particular interpretamos y sesgamos la realidad. Y nos volvemos impermeables, a veces, a los argumentos de los demás.
Yo soy de izquierdas porque sé a quién pertenezco y a quién quiero favorecer. Es una elección personal. Supongo que soy de izquierdas porque no soporto la desigualdad. Porque creo en un cierto intervencionismo del estado, para que garantice entre otras cosas la redistribución de la riqueza. Porque me gusta un estado fuerte, con una política fiscal fuerte que grave al que más tiene. Porque creo en los derechos individuales de la persona, por encima de religiones, tradiciones y costumbres (¿por qué la iglesia católica tradicionalmente ha estado siempre tan cerca del poder ya fuera éste monarquía, dictadura o lo que fuera?) Porque no creo en los lobos dando de comer a las ovejas. Porque sé quién tiene la sartén por el mango, quién tiene el poder, y quién lo sufre. Porque sé quién me defendería si tuviera un problema en el trabajo. Porque se sabe quién provoca las crisis y quiénes las acaban pagando (¿pero no postulan los neoliberales la no intervención del estado? ¿qué hacen entonces los gobiernos saliendo a salvar bancos?). Porque ya no hay ideologías, y no nos gobiernan partidos sino poderes económicos. Porque desde mi atalaya hay demasiada gente que necesita ayuda. Porque además no es sostenible un mundo con tanta desigualdad, no es viable. Ni justo. Si la izquierda está más unida a los núcleos melancólicos, y la derecha a los esquizoides, si el comunismo es confusional. Yo debo ser muy confuso. A veces pienso que el comunismo es algo demasiado avanzado para esta época (el comunismo como idea, lo de Fidel y demás es la locura). Algo así como ponerle a Torquemada en las manos un portátil con conexión wifi. Y que moralmente no estamos preparados. Al fin y al cabo el arquicerebro, las partes más antiguas y arcaicas evolutivamente de nuestro cerebro, ligadas a las emociones, prácticamente no se han desarrollado los últimos cientos de miles de años. Quién sabe. A lo mejor algún día evolucionamos y cuando los tataranietos de nuestros tataranietos miren hacia atrás y vean nuestras fotos pixeladas, piensen con asombro qué brutos eran nuestros viejos, qué atraso!, la gente se moría de hambre y lo permitían! o había países en el que se juzgaba y asesinaba a los homosexuales! de la misma forma que ahora miramos con asombro las barbaries pasadas.


sábado, 19 de junio de 2010

No me lo cuentes, vamos a verlo.


Esa es la consigna. A la que no voy a poder ser fiel, porque voy a hacer justo lo contrario. Me gustaría explicaros lo que es el Psicodrama. Pero no me resulta fácil, aun después de 6 años de idilio. Porque es algo parecido a explicar cómo se juega al fútbol. Se entiende mejor jugándolo. Y las palabras son limitadas, una cadena de significantes inagotable, que nunca llega a atrapar la totalidad del significado. Por eso quizás también nació el Psicodrama. Por la limitación de las palabras. Y constatar el papel catalizador del cuerpo, al entrar en juego. Todo un lenguaje, el del cuerpo, que lamentablemente se margina hasta hacerlo desaparecer en las escuelas. Sin embargo me apetece contaros algo sobre esto porque es valiosísimo. A todos os enriquecería pasar por una formación de este tipo. Sueño con esto a veces. Un mundo en el que Tele5 y su influencia languidece y el Psicodrama se pone de moda. Algo así como el Psicoanálisis en Argentina. Aunque sospecho que esta fantasía se quedará en eso. Tele5 saldrá triunfante. Se convertirá en la influencia universal. Y el psicodrama seguirá siendo un bicho raro o un hermano menor en el mejor de los casos.


Lo primero que habría que decir, si quiero situaros, es que Psicodrama es igual a "acción". Poner en acción psiquismos. Sacar fuera lo que está dentro. Lo no dicho. Poner en escena miedos, fantasmas, fantasías, personajes internos, hechos pasados o presentes, roles, relaciones con los diferentes "objetos" que pueblan nuestra vida, sueños, partes de uno mismo. Es una manera de mirarnos. Mirar hacia dentro para conocer lo que somos. Conocer lo que somos para permitirnos serlo. En el fondo esto no es muy diferente de lo que otras psicoterapias también pretenden. El plus que aporta el psicodrama es la tridimensionalidad. El poder ver, a través de la puesta en escena lo que nos atenaza, precisamente para desdramatizarlo. Más que Psicodrama, debería llamarse Psico-desdrama (Rafa González Mendez dixit). Para ello el grupo es fundamental, el grupo y su honestidad. El grupo es más sabio que el terapeuta. Te irá ayudando a vivir la escena, y a ir más allá de ella. A aportarte partes de ti mismo que tenías cegadas. Quizás alguien piense, por qué revivir algo que me hizo daño. No quiero pasar por eso. Pero no es tocar la herida por el mero hecho de tocarla. Es representarla para aprender de ello. Para tener la oportunidad de repararte y dejar que te reparen. Para entenderla mejor quizás. O para tolerarte mejor y rebajar el sadismo interno. En definitiva para hacer algo diferente, de lo que hiciste o de lo que sueles hacer. Para descubrir los roles en los que te congelas y te atrapas, o al revés, en los que estás adaptado y a gusto, pero que no te dejan desarrollar otras partes de ti mismo. No somos uno. Un solo rol. Una unidad. Somos muchos personajes. Conviene acordarse para darle bola a todos. Y permitirnos serlos.

Os pondré un ejemplo, hace años, en el contexto de la psicosis os hablo. Un chico muy replegado sobre sí mismo, muy inhibido, habla muy poco. Quizás vive "al otro" como un peligro permanente. Alguien que se puede volver contra uno y devastarte. En ese contexto jugábamos a ser cada uno un objeto, el objeto que quisiéramos ser. Andando por la sala cada uno fue eligiendo su objeto y una característica, qué defina lo importante de ese objeto. Este chico elige una apisonadora. Una apisonadora, imparable. Todo el grupo juega a ser apisonadoras. Se transforman en seres imparables. Justo lo que no son. Lo que no se atreverían a ser en ningún momento. Y se ríen, viendo las diferentes maneras de convertirse en una apisonadora. Y así sucesivamente se fueron transformando en jarrones serviciales, televisiones ilusionadas, balones apasionados. En el compartir final, alguien comenta que también hay cosas rescatables de ser una apisonadora en la vida real. ¿Qué significa también ser imparable? Ser decidido, plantearte objetivos e ir a por ellos. Ser constante, no rendirse. Evidentemente no pasa desapercibido el aspecto agresivo que aflora al proponer ese objeto. Una agresividad y una rabia profunda, evidentemente negada si hubiera sido confrontada pero que aquí se canaliza y se juega.


Una idea final por hoy. Hay una parte catártica en todo esto. En representar un fuerte enfrentamiento con tu padre, o un aborto, o el nacimiento de tu primer hijo, las dificultades de relación con tu jefe, la escena temida si te acercaras a una chica, o...
Hay una parte catártica. De registro emocional alto, regresiva en ese sentido. Hay que vivir la escena, no fingirla. Pero también hay una parte de aprendizaje. Una parte de espontaneidad. Una de humildad y de rebaja del narcisimo, al devolverte el grupo lo que percibe. Una de contención, porque el grupo te acuna. Una de coraje para mirar en lo oculto. Y necesariamente una elaborativa, de integración de lo que se ha vivido en la escena. No es sólo catarsis. Sino elaboración. Y de esa conjunción, es de donde nace la riqueza, y el cambio.





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