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domingo, 28 de abril de 2013

¿QUIÉN QUIERE VIVIR PARA SIEMPRE?

     En algunas ocasiones, pequeñas películas nos dejan una huella profunda. Hace ya 18 años de "Antes del amanecer" (Before Sunrise), protagonizada casi en exclusiva por Julie Delpy e Ethan Hawks y que fue el origen de una trilogía que se ha ido desarrollando con los años. Posteriormente vendría "Antes del atardecer" (Before Sunset) y recientemente "Antes de la medianoche" (Before Midnight) estrenada en Sundance este mismo año.  

  Si hablamos de "Antes del amanecer", hablamos de una película aparentemente sencilla, rodada como una sucesión de diálogos que al espectador le dan la sensación de transcurrir casi a tiempo real. Como si hubieras colado tu mirada por una rendija en un trozo de vida real de dos chicos veinteañeros desconocidos que se encuentran en un tren y deciden bajarse de él para conocerse e iniciar una historia romántica. La magia del cine quizás tenga que ver con esto. Por muy sencilla que sea una película, si el proceso de identificaciones se pone en marcha puede atraparte. Y en este caso es imposible no identificarte con algún aspecto de ellos ya que tocan  todos los palos universales sobre los que la mayoría de la gente se pregunta, discute, piensa y teoriza: las relaciones entre hombres y mujeres, el sexo, el amor, la vida y la muerte, la rutina, la vida de los otros vista desde el sentirse especial y diferente. 

     La película comienza en un tren con el encuentro casual o casi casual entre dos chicos, norteamericano él, francesa ella, en un viaje desde Budapest, en el que van pero no tienen el mismo punto de llegada. Ella se dirige a París, él debe bajarse en Viena. Hasta aquí el contenido manifiesto del cuento. Pero esto servirá de excusa para que pongan en juego a lo largo de la película su mundo interno. Que es lo realmente interesante. 

     Lo primero que llama la atención es la aparente sencillez del planteamiento a base de diálogos y en principio poca acción. Como en aquella "Historias mínimas" (2002), del argentino Carlos Sorín. Y sin embargo te va atrapando, porque lo realmente importante no es la acción en la pantalla fuera de uno mismo, si no lo que se moviliza dentro de uno en cada escena. Si hay movimiento "dentro", la película está viva. 

    Otro elemento que juega a favor, y sobre el que recae todo el peso es la gran interpretación de ambos protagonistas. Sobre ellos y su mundo interno recae el foco, con apenas algunos mínimos encuentros breves con algunos personajes que les salen al paso. Breves y efímeros. En consonancia con la gran problemática de la película, lo efímero contra lo que perdura. La narración transcurre claramente en dos planos temporales que se sugieren desde el principio, el tiempo que podríamos llamar "real", es decir el “tiempo en su carril”, de lo que se supone que está previsto ser vivido,  lo que en Psicodrama podríamos llamar la "conserva cultural". En el caso de él tomar un avión de vuelta a EEUU y en el de ella llegar a París. Y el “tiempo fuera del carril”, de lo que se supone que no iba a ser vivido, una suerte de tiempo en el que se arriesga, un acto naciente. Desde ese punto de vista no es casual que se conozcan en un tren, como metáfora de la vida que transcurre por una senda prevista, "encarrilada". Con el paso de las escenas se irá viendo que según el tiempo real contamina el tiempo del  acto naciente, crece la angustia. Como dos Romeo y Julieta modernos, que pertenecen a dos mundos diferentes no necesariamente enfrentados pero cuyos contextos les separan. Por tanto hay un tercer personaje que hace las veces de antagonista, que flota sobre ellos, el tiempo real, la realidad que les introduce en el dilema de vivir algo intenso, verdadero, idealizado, pero efímero o introducir al otro/a en su realidad perdurable con las dificultades y esfuerzos que supone y el riesgo de des-idelización, hastío y fracaso. De esta manera adquiere significado la exposición que ven anunciada en un cartel en una farola, en ella se pueden ver figuras de personas casi difuminadas en el contexto. ¿Puede el contexto acabar con la individualidad? ¿Es posible salirse de esos carriles rutinarios que el contexto impone? ¿El ser humano se ve difuminado hasta desaparecer y no ser más que una sombra? Ese diálogo supone un punto de inflexión: es el  primer momento en el que se plantea algo más allá del tiempo presente mágico que están viviendo, el primer momento en el que el futuro se cuela entre ellos, (“qué pena es una exposición que no podremos ver, es la semana que viene”). El futuro, como marca su carril y el tiempo real-antagonista, no les pertenece. Solamente el presente. Especialmente deliciosa es la escena en la que fantasean qué dirán cada uno a sus figuras significativas cuando vuelvan a la realidad, en lo que supone un diálogo en el que apoyados en el otro como yo auxiliar, dramatizan una escena de futuro, a medio camino entre doblarse a sí mismos y el cambio de roles. 

Relacionado con esto, la película plantea lo efímero, lo transitorio como algo que nos hace sentirnos vivos. Pero que produce angustia, y que al final, para combatir dicha angustia, caemos en la tentación de querer retener las experiencias, que pierda su naturaleza de muerte inminente y se queden en nuestra vida. Aun a riesgo de convertirse en monotonía. Todos los personajes que les van saliendo al paso son personajes fugaces, en sus vidas (y en la del espectador). Personajes que aparecen un segundo para rápidamente desaparecer: un mendigo poeta, una lectora de manos que les asalta en un café, una bailarina callejera. Son personajes de lo efímero. Ellos también lo son el uno para el otro, pero han logrado congelar el instante. La analogía se puede establecer con la vida. Un lugar más efímero de lo que creemos, que puede ser vivido como un carril programado o no. Lo efímero en su lucha con lo perdurable, ¿no le da a la vida un sentido, una intensidad, el saber que no será para siempre? ¿Y a la vez no deseamos y fantaseamos que sí lo fuera?

      En ese encuentro libremente elegido por ambos transcurren, poniendo algo de autenticidad. Él que dice estar harto de sí mismo y que se maneja en la vida con cierto cinismo y descreimiento de todo, como un turista en una vida que no debería estar viviendo puede sacar otros personajes internos.  El encuentro le permite ser otro, un otro diferente para ella. Alguien a quien sorprender, con quien poder ser romántico, a quien poderle contar por primera (y previsiblemente única vez) sus vivencias infantiles, lo que piensa sobre la vida o las relaciones. En el fondo se transforman en una idealización, como personajes desconocidos el uno para el otro sobre los que poder proyectar. El tiempo del amor romántico, se basa en eso, en la proyección y el alejamiento de la realidad. Es un momento psicótico casi delirante. En el que se podría decir que a mayor idealización más locura y mayores carencias internas. Porque uno idealiza basándose precisamente en eso, en sus carencias. Con el tiempo dice el chico, acabarías conociéndome y te cansarías de mis anécdotas, de mis maneras de hacer y reaccionar. Es decir que con el conocimiento declinaría la locura romántica. La proyección y la idealización perdería lugar. Desde este punto de la lucha entre la idealización y el amor real, uno podría decir que cualquier amor real será siempre mejor que un amor idealizado. Un amor real que asuma la castración, sus límites, sus carencias, que renuncia a que nos colme en todo y en todo momento. Pero que a la vez para llegar a ser real, necesita esa fase de locura. Es necesario enloquecer un poco para llegar a estar cuerdos (un poco). 

     Me gustaría llamar la atención sobre algunos elementos simbólicos que pueden pasar desapercibidos. El uso que hace el director de las escaleras y los puentes como telón de fondo de algunas escenas. Cosa que se repetirá en la segunda parte también. Las escaleras sirven para unir dos puntos, dos planos diferentes del suelo.  De la misma manera en que ellos se manejan en esos dos planos de idealización romántica y realidad. La lógica de los puentes es la misma, unir dos puntos, dos objetos que están separados, dos personajes con poco tiempo para construir un puente que una los dos planos, los dos mundos separados que son ellos. 

     

 Finalmente como corresponde a una trama que forma parte de una trilogía, las espadas quedan en alto. Un repaso visual a los lugares en los que han estado nos muestra qué diferentes son cuando son decorados del mundo real, a cuando han sido el telón de fondo de ese tiempo fuera del tiempo que han construido fuera del carril. Los lugares aparecen ya, rutinarios, vacíos, sin palabras, carentes de toda magia. Las palabras eran el verdadero puente entre ellos. Como si hubieran vivido un sueño shakespiriano, el sueño de una noche de verano, los ojos se cierran justo en el momento del despertar. 

    




viernes, 14 de septiembre de 2012

QUE LE DEN CANDELA


Queda una semana para estar paseando por el malecón de La Habana, tomando un mojito en la bodeguita de enmedio y haciendo Psicodrama con un grupo indeterminado de artistas, psicólogos y psiquiatras cubanos. El viernes a la noche ya estaremos por allí. Uso el plural porque vamos 3. Y a duras penas tenemos idea de lo que nos encontraremos. Podríamos hacer una larga lista de cosas que no sabemos del grupo: el perfil de los participantes, su número, si se conocen entre sí, los conocimientos previos que tienen, ¿podremos usar un proyector para los power point que llevamos? Todo un reto para una personalidad como la mía tendente al control, con ciertos tintes de omnipotencia y con un ideal del yo hipertrofiado. Pero si algo representa el Psicodrama es la espontaneidad, habrá que confiar más que nunca en ella y en el grupo. El grupo es sabio. Si quieren implicarse tenemos medio camino hecho.

De momento las comunicaciones con la isla han rozado el surrealismo. Parece ser que conceptos como las líneas adsl, modems, wifi y demás no han llegado allí. No reciben los mails en ocasiones, aunque aquí sale aceptado. Hemos llegado a un punto en el que me ha empezado a dar igual si el visado es de turista o es de formación o qué. Ellos lo solucionarán cuando les convenga. Y bueno, es claro que les conviene. 

Algunas emociones y sensaciones se mezclan. No puedo esconder una simpatía por una gente que sufre un bloqueo inhumano desde hace años. Simpatía por un tipo de sociedad diferente que no tiene el individualismo y el capitalismo por bandera si no lo comunitario y el socialismo. Pero no se pueden negar las oscuridades de un sistema que para mantenerse tiene que hacer del adoctrinamiento y la falta de libertades un pilar fundamental. Admiración y tristeza. Simpatía y decepción. Contradicción. 

Me queda una semana para domar las fantasías temidas que son un racimo abundante. Frenar la intelectualización y virar hacia lo lúdico. ¡Winicott! Pase lo que pase será bueno. Y será histórico en nuestras vidas. Enriquecedor e inolvidable. Seguramente Moreno si nos estuviera viendo, se partiría de la risa. ¡Qué oportunidad y qué grande poder vivir esto, chico!


Ofrenda moreniana ante el inminente y catártico aterrizaje en La Habana:


Moreno que estás en los cielos, 
¡trae a nosotros tu Encuentro!, 
los actos nacientes pueblan la escena 
y fluye el proceso primario.

Enséñanos  la contratransferencia 
Que los caldeamientos caldeen 
y los yoes auxilien.
Permite que el grupo hable con voz verdadera.

Protégenos de las conservas culturales, 
de los roles congelados
de la preocupación y el narcisismo
de la intelectualización que frena la escena

Hágase la espontaneidad y la ternura,
en el aquí y ahora

Y líbranos de las resistencias. 

¡Amen!
(sin tilde)



domingo, 15 de julio de 2012

PORQUE NOS QUIEREN


Cuatro décadas de dictadura no se esfuman en unos años. Sólo desde la ingenuidad podemos pensar que ya ha pasado mucho tiempo, ha llovido mucho y la sociedad en la que vivimos es moderna y del s.XXI. Y menos aun si hay un sector del país que no ha podido cerrar su duelo y no ha podido siquiera enterrar a sus familiares. Al contrario, ciertas maneras de pensar heredadas, una forma de inconsciente colectivo, permanece porque ha quedado inscrita de forma profunda en el psiquismo de las personas, en nuestra parte más inconsciente. 

      Por otro lado la franja de edad de las personas que ahora detentan el poder y el dinero, de los grandes empresarios, jueces, presidentes de la ceoe, bancos, consejos de administración, etc. se sitúa muy habitualmente de los 50 años en adelante. Es decir, personas que se criaron en el franquismo y mamaron desde pequeños una forma más autoritaria de relacionarse. Desde la vinculación con los padres, mucho más basada en la sumisión que ahora. Hasta la relación con el poder, la figura del jefe. Hay para ello, múltiples ejemplos en el cine español de la época, como aquel director de sucursal bancaria de "Atraco a las tres" (1962), autoritario, inflexible, rígido, y con bigote, ante el que los trabajadores subordinados (los deliciosos J. L. Vázquez, Manuel Alexandre y Agustín González) se plegaban sumisamente, sin un pero, y un temor reverencial. Como digo, esto no desaparece de un día para otro. El famoso "te pego porque te quiero...lo hago por tu bien" en forma s.XXI sigue vigente. No hay más que ver las medidas del gobierno. Te recorto por tu bien, te reduzco derechos porque es la única manera, te bajo el sueldo porque es necesario, son corolarios de ese te pego porque te quiero. ¿Y ante eso, cómo reaccionamos? Hay una parte de la sociedad que se rebela, que protesta, obviamente. Pero es espeluznante cómo cala con facilidad en tanta gente ese mensaje fácil de "son medidas dolorosas pero necesarias". Como el niño, que tras haber hecho travesuras (me compré un coche, una casa) agacha la cabeza ante la reprimenda del padre (viviste por encima de tus posibilidades) y acepta los capones como algo necesario, -me pega porque me quiere-. Incluso, parece discernirse en algunas personas, obviamente de derechas, la nostalgia por una mayor contundencia. Por algo Rajoy no es del todo ese líder que esperan, y no logra una mayor unanimidad entre sus votantes, le falta algo, y ese algo es que no llega a ser suficientemente Aznar (hay que recordar que el PP aúna a toda la derecha, por tanto entre su arco electoral se acomoda con mayor o menor satisfacción gran parte de la oligarquía franquista). Como achacándole, que además de hacer los recortes, debería dar un golpe sobre la mesa y al más puro estilo chulesco aznariano soltar un par de exabruptos. Quizá por eso triunfa tanto Esperanza Aguirre. Ella sí mete caña, no como el blando de Rajoy. Mi abuela cuando hablaba de Franco, decía que no era una dictadura, ella lo llamaba, como tantos otros, una "dictablanda". Asumiendo que, bueno, sí, no votamos, pero todo lo que hace lo hace por nosotros -lo hace porque nos quiere-. Seguimos en un punto parecido. En el imaginario de gran parte de la sociedad, al menos de 10 millones (tal vez ahora alguno menos) papá Rajoy, sentado en su sillón a punto de irse a la cama, se fuma un puro preocupado por España, por los duros recortes que no quisiera hacer, pero que se ve obligado, por la nación, por España, por nosotros, que no sólo seremos los beneficiados si no que, ¡ay malnacidos!, no se lo agradecemos. Pero eso le da igual, porque como gran papá de todos, lo hará por  nuestro bien, a pesar de lo doloroso que le resulta.

      Ya he dicho alguna vez que Buenos Aires me recuerda mucho a Madrid. La ciudad más europea de Argentina. Y la ciudad del mundo donde más pintadas de corte social y reivindicativo que yo haya visto.  Sin duda tienen motivos. Hace unos años, paseando por sus calles, me gustaba apuntarlas en una pequeña libreta. Una libreta que no he vuelto a mirar pero alguna de esas pintadas se me quedó grabada, como aquella que decía "nos mean encima y decimos que llueve". La derecha tan gustosa de una autoridad fuerte, que no permita manifestaciones, que reprima cualquier tipo de atisbo de acampada, tan proclive a culpar a los demás y al "que se jodan", a la misa y al "como Dios manda", tan nostalgiosa de una versión 6.0 de la dictablanda, tolera los recortes y se identifica con ellos, de hecho podrían escribir en cualquier muro "nos mean encima, pero lo hacen porque nos quieren".



domingo, 26 de diciembre de 2010

LAS FORMAS DE COMUNICACIÓN ALIENANTE


La navidad es un periodo complicado. El hecho de pasar tanto tiempo en reuniones familiares, a las que más o menos todos estamos avocados, puede ser perjudicial para la salud. No lo digo con ironía. Es literal. Por algo se dice aquello de ¿qué tal las fiestas? ¿las vas a pasar bien o en familia? Quizá fruto de este sobreexceso familiar con cantidad de mensajes cruzados, situaciones extrañas, dobles mensajes y demás, me entran ganas de vestirme de camaleón para reflexionar sobre algunas formas de comunicación alienante que todos practicamos. Todos es todos. Yo el primero.
Una forma de comunicación alienante es una pauta de comunicación tergiversadora, tramposa, que suele conducir al otro a la confusión y que en general, suelen tender hacia la negación de la "otridad" del otro, de su punto de vista y su forma de ser. Por eso es alienante. Conviene conocerlas, porque estamos sometidos a ellas de continuo y eso significa que también cada uno la utiliza sin ser consciente. Aunque ahora al explicarlas parecerán burdas, no os fiéis, las colamos y nos las cuelan de forma muy sutil. Y en cualquier caso, su efecto será siempre más devastador cuantos menos recursos, formación, edad y salud mental tenga la persona.

FORMA DE COMUNICACIÓN ALIENANTE NÚMERO 1. LA COSIFICACIÓN.

Consiste en poner una etiqueta al otro. Se niega su globalidad. Si en algún otro post hemos comentado que no somos uno solo. Sino que somos muchos. Un conjunto de personajes y roles. Cosificar es etiquetarlo para creer que entendemos al otro. Esto se da mucho en mi profesión. "Es un psicótico" (como si eso significara algo), "es un obsesivo", "una histérica", "un carácter débil". En la vida cotidiana, podemos tachar a alguien y convertirlo en "un borde", "una aburrida", etc.
En la comunicación con el otro, el etiquetado no es infrecuente que vaya asumiendo poco a poco la etiqueta que le han colgado. Y definiéndose desde ahí. Olvidando toda la riqueza que la etiqueta niega.


FORMA DE COMUNICACIÓN ALIENANTE NÚMERO 2. LA MIXTIFICACIÓN (o mistificación)

En sentido activo, mixtificar significa nublar, obscurecer, confundir, enmascarar, en beneficio de uno mismo.

Un tipo de mixtificación muy utilizado consiste en creernos con el derecho a determinar el sentimiento del otro. "Cómo puedes estar triste con todo lo que tienes", "te debería dar vergüenza pensar así". Como si uno mismo fuera la vara de medir lo que los demás deben sentir. Yo de este tipo soy un auténtico maestro, lo reconozco.


FORMA DE COMUNICACIÓN ALIENANTE NÚMERO 3. EL DOBLE MENSAJE.


Es un clásico tanto dentro de la psicopatología como en la vida cotidiana. Durante años se postuló como teoría del origen de la esquizofrenia. Ya que es una realidad, que en las familias de personas con psicosis es muy común encontrar cientos de dobles mensajes. Hoy día esto ya no se postula por lo menos con ese carácter tan categórico, pero sí es conocido lo atrapado que queda uno al entrar en los dobles mensajes. El mecanismo consiste en mandar un mensaje ambiguo, una primera parte del mensaje afirma algo, pero la segunda parte niega eso mismo. En clave de pareja: "no me importa que vayas con tus amigos, pero bueno habíamos dicho hace tiempo que íbamos a cenar en casa con..." No siempre es tan burdo, en ocasiones es mucho más sutil porque el doble mensaje no siempre es verbal. Lo contradictorio puede estar en la diferencia entre lo verbal y lo corporal. "No, no me importa de verdad" (con cara seria, ojos bajos...) Lo verbal entra en contradicción con lo corporal. En ese sentido el Psicodrama es un instrumento privilegiado para detectar esto. Como os podéis imaginar los dobles mensajes generan confusión y atrapamiento. Que no pocas veces deriva en discusión. Aunque el efecto más común es la culpa. Ya que hagas lo que hagas, incumplirás una de las dos partes del doble mensaje.
En un ejemplo real de una persona con cierto tipo de psicosis, su padre en el intervalo de 45 min., llegó a afirmarme lo siguiente: mi hijo necesita un sitio para ingresar de por vida/ mi hijo lo que necesita es un trabajito, confío mucho en vosotros/estoy buscando otro centro para que esté, mi hijo no le gusta el fútbol/a mi hijo le gustan todos los deportes, mi hijo es muy obediente/ mi hijo no hace caso, etc. etc. Enloquecedor. Y es que a veces, parece que no quedara más camino que petar para librarse de ciertas situaciones.


FORMA DE COMUNICACIÓN ALIENANTE NÚMERO 4. LA INVASIÓN DE LÍMITES.

Es la forma preferida por las madres. Y por ende, por las suegras. Consiste en meterse en el territorio del otro sin permiso, ni respeto. Tengo que decir, que en este caso, no precisamente de mi madre. Que no sólo no invade límites, sino que como te descuides no te llama en un mes. La invasión de límites se produce de diferentes formas: intentando controlar la conducta del otro ("lo que tienes que hacer es..."), dando la tabarra para contar lo suyo, historietas, anécdotas mil veces contadas, no escuchando, "pues nosotros cuando estuvimos en..." (y ahí ya se nubla todo y no vas a poder meter baza en una hora). Pero mi forma favorita de invasión de límites es desde el amor. Con la excusa de "si es por tu bien...", "si no nos importa...". No quiero ser muy concreto pero cabe decir que el cariño al otro puede esconder la alienación. Y se ve fácil, especialmente cuando uno tiene dificultades para poder decir que NO a los ofrecimientos generosos que recibe, por aquello de "esperemos que no se enfade". El exceso de ayuda (no pedida) puede violentar al otro. Y constituye una invasión de límites.

FORMA DE COMUNICACIÓN ALIENANTE NÚMERO 5. LAS ATRIBUCIONES.


Consiste en atribuir al otro cualidades que no tiene. Se parece a la cosificación. Pero la cosificación es más rotunda y definitoria de la personalidad del otro. A veces tienen formas muy categóricas, con fórmulas de "siempre/nunca". "Como es incapaz de decidirse...", "nunca has querido a nadie", "como nunca escuchas...", etc. Las atribuciones, ojo, también pueden ser positivas. Y quedar atrapado en ellas. En estar a la altura de la brillantez que se le presupone al que sufre la atribución. Un pedestal también puede ser una cárcel. Por lo mismo que la cosificación, porque uno llega a creer que el pedestal es real, y uno es especial.


En fin, seamos conscientes de la trampa que esconden todas estas formas de comunicación. Reconozcamos que el otro es inabarcable, que ninguna etiqueta puede definirle. Que no podemos invadir sus límites, ni siquiera por su bien. Seamos claros si queremos algo. Seamos claros si no queremos algo.
Y no caigamos en la confusión que generan estas formas, cuando involuntariamente nos lleguen, especialmente de nuestros seres más queridos.

Felices fiestas.





domingo, 12 de septiembre de 2010

ELOGIO (NECESARIO MÁS QUE NUNCA) DE LA RISA


Queridos míos, recién llegado de Sicilia como quien dice. Después de bañarme en el Jónico y en el Tirrénico. Que se parecen tanto al Mediterráneo que haría falta un perito experto para intentar diferenciarlos... ando yo desesperado por la vuelta al trabajo. Envidiando los trabajos de todos. Odiando el mío. Pensando en qué hacer para no hacer nada, para dedicarme a la buena vida y al cachondeo y no volver a trabajar jamás, para que me den una IPA y a vivir (IPA= incapacidad permanente absoluta, pensión de por vida!!)... y en esta desesperación que me suele durar unas semanas me entran ganas de hablar sobre la alegría y la tristeza. Y es que durante cientos de años, la tristeza fue el octavo pecado capital. Sí sí sí hijos míos. Hasta que San Gregorio Magno los dejó en 7. Porque se consideró redundante la tristeza y la pereza. Y es que no hay nada más perezoso que estar triste. No hace falta hacer nada y viene. Sin embargo la alegría, la broma, hace falta invocarlas. Hay que hacer un esfuerzo, una cuestión de actitud. La alegría por definición, como emoción positiva que es, no puede ser de larga duración. Las emociones positivas son efímeras. Esto lo sabemos desde que Frijda publicó las leyes de las emociones. Por mucho estallido de alegría que te de una quiniela de 15, a los pocas horas o días, la preocupación por dónde guardarás el dinero vienen a sustituir al estallido inicial. Una cuestión de actitud.

A mí me gusta decir que el sentido del humor es el sentido del amor, sólo me apetece hacer reír a la gente que quiero y aprecio. Es la mejor ofrenda. Es lo que nos salva. Y no tengo dudas de que la risa es un indicador de salud. Dime cuánto te ríes a lo largo del día y te diré cuánto de feliz eres. Aunque solo sea porque el humor establece una distancia con la realidad, una distancia que te ayuda a desdramatizarla y a poder afrontarla de otra manera. A veces, no puedes dejar de fijarte en gente tan desbordada por la realidad que no es capaz de establecer esa distancia. Que parecen continuamente desbordados por ella, como si lo que les pasara fuera lo más terrible del mundo. Auténticos imanes de desgracias. Que en realidad no lo son tanto pero han llegado a convencerse de que su realidad es triste. No hay nada más cansinamente coñazo que un melancólico. Y es curioso, pero cuando somos niños no hay que hacer tanto esfuerzo. Es en esa espontaneidad, ajena a la rigidez de los adultos cuando más felices somos. Hay algo en el proceso de hacerse adultos que olvidamos. Algo que el Psicodrama llama espontaneidad, en contraposición a lo que se ha quedado congelado, a los contenidos que la cultura nos va transmitiendo y quedan fijados ("conservas culturales"). La creatividad, y por ende la risa, la espontaneidad, el pensamiento divergente, el Psicodrama, tienen que ver con la libertad. La libertad de coger lo que se ha quedado congelado, transformarlo y darle la vuelta.
Por ahí leía un estudio hace poco, que decía que las mujeres ríen mucho más que los hombres. Y especialmente en presencia de ellos. Probablemente porque el esfuerzo de esos hombres es hacer reir. Podría ser. También decía el estudio que las mujeres encuentran mucho más atractivo a un hombre que las hace reir. Seguramente ese mecanismo de seducción hace perpetuar el sistema. De cualquier manera, es cierto que es difícil encontrar una mujer que haga reir. Y es muy fácil encontrar un hombre con esa actitud. Sin embargo hay que tener cuidado porque la broma y la risa tienen también su mala prensa. Últimamente estoy hasta el pelo de la gente que considera que las bromas son dañinas, que no se puede estar haciendo bromas, que es de mal gusto, como si hubiera un guión del que no se puede uno salir, y si lo hace es incorrecto. Probablemente no hay nada más unido al humor que salirse del guión, la sorpresa. Si pensáis en qué hace reir de un chiste o de algo gracioso es precisamente eso... la sorpresa de salirse de un carril que tú en tu mente ya habías recorrido. En fin. Me considero un fanático de todos los tipos de humor, unos me parecen sublimes como Les Luthiers y otros no me hacen gracia, como Los morancos pero bueno, hay diferentes sensibilidades. Y me niego a plantear una vida rígida en la que todo sigue el guión establecido. Riámonos de todo. Riámonos sobre todo de nosotros mismos. No te tomes la vida tan en serio. Al final la vas a palmar igual. Y ten el coraje de tener esa actitud de regalar risa, aunque a los cenizos de siempre les parezca que eso se llama inmadurez.
Actitud, amor, esfuerzo, invocación, poder alejarse de la realidad para no caer bajo su peso, reirse de uno mismo. Casi nada es tan importante como para que no le podamos encontrar la vuelta. Ése es el camino.


2 regalitos.

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domingo, 24 de enero de 2010

AGRESIVIDAD Y ANGUSTIA EN PAISAJE IDÍLICO


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,,,,,Si no habéis visto "La Cinta Blanca" casi mejor que no leáis esto, salid corriendo al cine, vamos venga que os espero aquí...
zzzzzz
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¿Qué, ya?.
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Bueno pues eso.
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Digo que tenemos un concepto de cine violento al estilo Tarantino, made in USA, con litros de sangre y vísceras, fucking violence. Pero la verdadera violencia, la agresividad que rompe las vidas, no necesita tiros, ni matones. Es más sutil. A veces está larvada y no puede emerger. Permanece contenida. No puede expresarse por miedo al castigo, a la sanción y la autoridad y por eso pudre. Otras veces está tan legalizada que forma parte de la cultura y la manera de relacionarse de un grupo o una sociedad. Bien, es esa violencia con mayúsculas la que tiene esta peli por toneladas, agresividad y mala leche. La película es realmente una metonimia, en la que se nos quiere hablar del todo (Alemania) por la parte (pueblo del norte de Alemania). Dando una importancia preponderante a los niños como representantes de la pureza, la ingenuidad y la inocencia, al estilo de la Alemania prebélica (1917). Una sociedad "inocente" que todavía parece más anclada en el s.XIX que en el XX, con sus aparentemente idílicas costumbres, con sus "benefactores universales" para el pueblo en forma de terratenientes y en este caso la nobleza que dan trabajo e incluso sentido a la vida de las personas que estarían perdidos sin ellas. Luego, como todo lo idílico, es mentira. Ni inocencia, ni benefactores. De hecho dentro de esa supuesta inocencia infantil está el germen de la maldad, que más tarde cristalizará en el nazismo y la guerra.
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Como me he flipado un poco con esta peli, os voy a largar lo que comúnmente Elena llama, un rollerismo. Ya sabéis lo que me gusta el cine que logra sortear los estándares del american enterteiment way of life. Porque no tengáis duda, esta película no se hubiera podido hacer en EEUU. Lo suyo es otra cosa. Es como comparar la mortadela con el jamón ibérico. La mortadela, entiéndeme, yo la consumo y tal pero. Pero no me ha gustado por eso, sino por lo sutil-inteligente-y densa que es.
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Lo primero que llama la atención y descoloca es el uso del silencio, de hecho la película se inicia y termina con un incómodo silencio. Y no es por casualidad. La música es expresión, y es algo ligado a la afectividad. Su ausencia es una manera de avanzarnos el páramo afectivo que vamos a ver (y que vendría después, en el final). En este sentido, el blanco y negro también aporta en ese camino hacia la frialdad y el no-afecto. Los planos del campo helado. Planos prolongados, ritmo lento, al servicio de una idea, la rigidez de una gente asfixiada y sumisa. (¿¿Qué queríais planos desde un helicóptero??)
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....Para mí la riqueza de la película es que está tan inteligentemente dibujada una sociedad y tan sutilmente trazados los conflictos, que puede analizarse desde diferentes ópticas: el nulo papel de la mujer (a la que se puede vejar, usar...), la jerarquización de los roles, de tal manera que los personajes se sitúan en algún lugar de esa escala y cómo reproducen esquema de sumisión-dominio (Barón sobre padre campesino, padre campesino-su hijo, etc.), la castración a la que se ven abocados casi todos los personajes, la rigidez en la expresión corporal-la ausencia de contacto físico entre ellos como fruto de esos vínculos rígidos y jerarquizados, los mensajes enloquecedores y contradictorios (te quiero por eso te pego), la rebelión sofocada desde su germen más primigenio y cómo cuando ésta aflora lo hace con estallidos pasivo-agresivos (cuando el hijo del campesino arrasa el huerto de coles, inmenso por cierto, como inmenso era su dolor por la muerte de su madre, sin embargo no se acusa al Barón, de hecho es el propio padre el que aborta cualquier atisbo de rebelión), el choque entre la vieja sociedad representada por el Barón y otra sociedad emergente y burguesa, ese banquero con el que se fuga la Baronesa y que representa una manera diferente de hacer las cosas (trata a los niños con cariño, gran novedad), el simbolismo de algunas escenas que pueden pasar desapercibidas (Escena del niño y el pájaro que ha encontrado. Esa simple escena merecería un post). El curioso personaje del maestro que es al único al que se le vislumbra algo de afectividad y que, aun ocupando su lugar en la jerarquía no realiza abusos de poder. Es un personaje curioso porque se sale de la predeterminación. Su padre, en un momento dado de la película se sabe que era sastre y que podría haber trabajado con él. Pero él se sale del guión y prefiere seguir otro camino, hacerse maestro (una profesión vocacional especialmente en aquel entonces).
Sin embargo, termina involucionando, dejando de dar clase y montando una sastrería. Un detalle en el que creo que el director deja caer el pesimismo por lo que va a venir.
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Es posible que a algunos se les haga un poco lenta. Pero una reflexión. Puede ser lenta en algunos momentos pero nunca jamás en la secuencia de la puerta, con ese plano prolongado de la puerta. Porque lo que importa no es lo que se está viendo, sino lo que pasa en la cabeza del espectador. En contra de lo que pueda parecer, ahí están pasando cosas y se están moviendo emociones, no es un plano baldío. De hecho me parece una muestra de genialidad, en sí mismo. Por lo que significa expresar tanto, con tan poco. Decía Eduard Fernández uno de mis actores fetiches, que lo difícil es expresar cosas desde la contención, desde la ausencia de palabras, movimientos, desde la aparente inexpresividad. Una inmovilidad que transmite y grita cosas, directamente al cerebro del espectador. Eso solo está a la altura de los grandes. Grande Eduardo, grande Haneke.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

PLATÓN Y EL ISLAM


Las de la foto son presentadoras de un programa en la cadena Awtan Tv en Arabia Saudí. Lo normal en este país es que no haya mujeres en los programas, es decir que el hecho de que las presentadoras de la foto tengan un programa en la tele, es el no va más del progresismo y la igualdad de sexos. El no va más al que han logrado llegar, claro está. Lo que llevan puesto parece que se llama "niqab" y a duras penas deja unos centímetros para los ojos. Terrible. Pero lo que me llama la atención es la manera tan perversa de interpretar la realidad que tienen tanto las protagonistas de la foto como las autoridades masculinas. Me diréis que la realidad no existe. Que es una construcción de cada uno. Y de verdad que yo lo creo. La realidad es algo que cada uno construye en su cabeza. Las cosas no son como son, son como nos las contamos a nosotros mismos. La narración de lo que nos decimos. Pero hay unos límites. Que la realidad sea más compleja y poliédrica de lo que parece no significa que podamos decir que es de día si son las 3 de la madrugada. Dicen ellas que "el niqab no nos impide hacer nada..." y orgullosas añaden que "recibimos llamadas de televidentes de varios países que nos animas a seguir haciendo lo que hacemos". El ser humano es increible, puede disfrazar la mayor de las locuras como el disfraz de la normalidad. Lo que me sorprende en definitiva es que son ellas mismas las que lo ven como algo normal, hasta el punto de negar lo evidente. No nos impide hacer nada, bueno, para empezar te impide el sentirte cómoda si enseñas tu rostro. Te impide sentirte bien si te quitas las cadenas. Hay un paradigma no escrito (o casi) en cuanto a salud mental. Una cosa es NECESITAR las cosas y otra cosa es PREFERIRLAS. La diferencia no es pequeña. En la preferencia siempre está la salud. En la necesidad, la limitación. Si tú eres capaz de ir con burka y bien, pero también de no llevarlo y a veces no lo llevas, y te sientes cómoda igual, pero prefieres llevarlo: es una preferencia, puedes desarrollarte de las dos maneras, no hay limitación. Pero si TIENES QUE llevar una prenda porque si no... no te sientes bien, te sientes indefenso, culpable, etc. puedes jurar que hay algo que no funciona bien. Y desde luego tienes una limitación grave (aplicad el esquema a otros ámbitos, seguro que no lo veis tan claro y en el fondo es lo mismo, ¿son enfermedades las parafilias sexuales?)

No hace falta ser muy listo, a pesar de los disfraces de normalidad y de peculiaridad cultural que se le quiera dar, que tras la necesidad de tapar el cuerpo y en especial el pelo, hay un tabú sexual. Y desde luego una visión machista de las cosas. La principal función de cualquiera de estas prendas es la represión sexual, así de claro. Si consigues reprimir la sexualidad de tu pueblo, tienes todo ganado para poder controlar su conducta, su pensamiento. Tienes todo el poder. Por eso, cuando veo fotos como éstas me surge el pesimismo. Si ni siquiera ellas lo ven, qué se puede hacer. ¿Se puede imponer otra visión de las cosas, "más abierta", "no limitante", "más tolerante"? Evidentemente no. Es el mito de la caverna de Platón llevado a nuestros días.
Para cuándo una revolución, de la gente, para que podamos mandar a todos lo intolerantes a tomar por c. A los que imponen a los demás lo que debe uno pensar, cómo hay que vestir, lo que es pecado, lo que es familia y lo que no, para que podamos mandar a todos los islamistas radicales, católicos radicales, pesados radicales, a una isla y monten su universo paralelo muy santo y muy puro, mientras nosotros bailamos lo que queramos, con quien queramos y vestidos como nos plazca (o desnudos por qué no). Qué curiosa es la debilidad de esta gente fundamentalista, siempre NECESITAN de súbditos que obedezcan, y les devuelvan qué poderoso, puros y verdaderos son.

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