lunes, 6 de diciembre de 2010

MATA AL MENSAJERO SI EL MENSAJE NO TE GUSTA


...Volviendo al tema de wikileaks que los que me conocéis sabéis que me ocupa bastante, todo apunta a que en las próximas horas se va a producir la detección de Julian Assange. Creo que nuestra generación vive en medio de la anestesia general. Para bien o para mal, hemos podido presenciar pocos hechos realmente históricos. Quizá el único las torres gemelas y el 11M (junto a la caída del muro). Cuando el 23 F, llevábamos pantalones cortos. Lo que está pasando con wikileaks sin embargo se sale de esa atonía general. Es historia y nos falta perspectiva para verlo. No es algo que afecte a un presidente concreto o una gran empresa. Las revelaciones de wikileaks dejan al descubierto de forma demoledora el funcionamiento de las maquinarias del poder.

Desde EEUU, Palin, esa gran demócrata hace un llamamiento a que Assange sea tratado como un terrorista de Alqaeda y otro genio de éstos de los del tea party, un tal Flanagan (suena a chiste de Forges pero se llama así) llama al asesinato. Sin ningún tipo de pudor. Luego en Occidente, que somos muy dados al etnocentrismo nos escandalizamos por el islam, pero ay, el ser humano cuando se siente amenazado es tan parecido en todas partes. Personalmente creo que Assange tiene las horas contadas, si no lo asesinan antes, la estrategia será llevarle a Suecia con la excusa de las violaciones y lo extraditarán en menos de 3 meses a EEUU. Pero el movimiento que representa wikileaks, la revelación de secretos ya sea de estados, como de grandes empresas va a ser imparable, a través de wikileaks o a través de nuevas plataformas. La guerra que se va a jugar es la lucha por meter con calzador el control de internet para evitar este tipo de cosas, con la excusa del terrorismo. Aunque sea a costa de recortar derechos. Mata al mensajero si el mensaje no te gusta. Cualquier cosa menos que la gente piense. No vaya a ser que piensen que lo que has hecho es ilegal, manipulador, injusto o simplemente no es ético. Llámame simple pero si no quieres que algo se sepa, piénsatelo mejor antes de hacerlo.

Sobre el tema de wikileaks no deja de sorprenderme la estrategia cerrando filas, todos a una, una especie de Fuenteovejuna Planetario, para el acoso y el derribo. No se recuerda tanta unanimidad en absolutamente ningún tema. Precisamente esa unanimidad en el bloqueo de cuentas, expulsión de servidores, declaraciones públicas, se produce entre la tibieza de otros sectores, entre ellos los políticos españoles, que parecen no querer alarmar en exceso, obviamente no por altruismo sino para evitar que la opinión pública se les eche encima. El comentario de "esto ya se sabía... son chismes, o no cuentan nada nuevo" contrasta con persecución desesperada tanto en lo judicial, policial y en la red. O una cosa u otra. El tema es cómo frenar a la gente, desunida y anestesiada para casi todo, pero con tecnología como para reaccionar en cadena. Cientos de personas en todo el mundo dan colaboración a wikileaks con las páginas espejo. ¿Qué pasaría si Assange es extraditado a los EEUU? ¿habría protestas masivas? ¿Están midiendo eso? ¿Cómo es posible que el Premio Nobel de la Paz no se pronuncie vista la gravedad que ha tenido para la diplomacia (norte)americana? ¿De verdad que saltarse leyes y negarlo todo es el mejor servicio que se le puede hacer a la democracia? Y pensar que nos olvidamos de Orwell y llegamos a pensar que GRAN HERMANO era un concurso de Tele5.


martes, 30 de noviembre de 2010

Wikileaks, Matrix y los sandios



Para alguien como yo que creció pensando que iba a ser periodista, Wikileaks es lo más parecido que existe a los héroes de comic. Una especie de reencarnación de los Xmen, con un único superpoder pero un superpoder real, consistente en sacar a la luz lo que los gobiernos y bancos (y demás instituciones igualmente dudosas) nos ocultan. Dicen que va a haber un antes y un después de las filtraciones que se están produciendo estos días. Lamento no compartir ese optimismo, a pesar de que nada me gustaría más y reconozco que mi admiración por esta gente es absoluta.
Sin embargo tengo una mezcla de sensaciones extraña con todo este tema de las filtraciones. Una euforia al principio, temor en el medio y decepción y pena al final.

Euforia porque me encanta que el poder quede retratado. Me maravilla que salga a la luz los mecanismos que tienen los poderosos para manipular, torcer voluntades, anular otras y pisotear la verdad y la justicia sin escrúpulos para salvar sus intereses. Además de una manera inapelable, con las expresiones literales que usan sin saber que iban a ser descubiertos.

Por otro lado temor por las represalias. Assange se ha creado todos los enemigos del mundo. Bien hará por la supervivencia de su organización descentralizarse y que la organización no dependa de él. Evidentemente no es casual que haya sido acusado de violación en Suecia, donde se refugiaba, entre otras cosas por ser un país con leyes que protegen especialmente a los periodistas y la libertad de prensa. Van a ir a por él como lobos y no van a parar. Y probablemente encontrarán la manera de triturarle. A pesar de que continúa en paradero desconocido y suele utilizar múltiples pasaportes y nombres falsos, es fácil suponer que acabará ante los tribunales en EEUU. Si hace falta, cambiando las leyes ya que wikileaks no hace las filtraciones lo que sí está penado en EEUU, las recibe y las hace públicas, como cualquier periódico. Bah, tonterías que acabarán salvando. Tengo que reconocer que desde que empezó todo esto, tengo la sensación de que tarde o temprano se lo acabarán cargando. Pero la opción de los tribunales va a ser la primera. Mucho más limpia. El asesinato tendrá que esperar, daría mala imagen. Hay que aplastarlo, pero haciendo ver que la razón (los tribunales) imparten justicia y merece pena de cárcel, y censura pública por las gentes de bien. Hillary Clinton no ha perdido el tiempo intentando crear la opinión de que wikileaks es un grupo terrorista que pone en peligro las relaciones internacionales y a personas concretas. Aquí, en este momento, conviene recordar la definición de demagogia que da la RAE (Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder). Vaya jeta y vaya cuajo. Decía Forrest que tonto es el que dice tonterías. El que dice sandeces es un sandio, en este caso, sandia.

La decepción viene al final. En realidad, a pesar del miedo que provoca la revelación de secretos en los propios retratados, en el gobierno de EEUU y del Reino Unido especialmente, es decepcionante comprobar cómo a pesar de las revelaciones, nada cambia. Hoy día el watergate no sería posible. Nadie prestaría atención ni generaría audiencia. Probablemente pronto las filtraciones se habrán convertido en algo tan habitual que se habrá banalizado el mensaje. Y una vez pasada la sorpresa inicial, la opinión pública apenas arqueará una ceja con la llegada de nuevos secretos. Aquí en esta parte del mundo moviliza más un enfado de la Belén Esteban de turno, el fútbol o cualquier frikada, que el descubrimiento de torturas en Guantánamo o las presiones ejercidas para que el caso de José Couso se archivara. Cosa que, en realidad, todo el mundo suponía ya.
La reacción oficial del Gobierno ha sido inexistente. En el mejor de los casos simplemente negado. Ni Zapatero ni Moratinos, ni Trinidad Jiménez, da la sensación de que sientan la necesidad de dar explicaciones. ¿Qué tendría que pasar en este caso para que tuvieran que darlas? ¿Un vídeo con De la Vega reuniéndose con el embajador norteamericano con sonido dolby surround justo en el momento en el que lo están maquinando?

En cualquier caso y aunque todo vaya a seguir igual, prefiero un mundo con wikileaks dentro. Me parece más higiénico para las democracias. Para todos nosotros. Siempre es mejor saber la verdad que vivir en matrix. Como si nuestros gobernantes (y los que están esperando para desbancarles) fueran honorables adalides de la libertad y la justicia, que trabajan para el ciudadano... una pena. La libertad para Platón no era conocer que lo que veían en la caverna no eran más que sombras. La libertad es salir de la cueva.


martes, 28 de septiembre de 2010

HUELGA O NO HUELGA


Después de mucho pensarlo voy a hacer huelga. He tratado durante estas semanas de escuchar qué argumentos se dan para una postura y la contraria. Y la verdad que es desolador, la simpleza de lo que se oye. No juzgo lo que haga cada uno. Es evidente que hay gente que no puede hacerla porque se juega el puesto. Sólo hablo de razones.
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He recogido 3 argumentos fundamentales en contra:

1) EL MÁS VALE NUNCA QUE TARDE. Este argumento viene a destacar como clave, que se ha convocado a destiempo. Se complementa con un "yo si se hubiera convocado en su momento sí la hubiera hecho" (¿seguro? yo lo dudo) De alguna manera reconocen que hay motivos pero se ha pasado el arroz. Se suele complementar con críticas a los sindicatos, que si no sirven, que si no deberían tener subvenciones, funcionan mal, se llevan el dinero doblado, etc. Es el confuso.

2) EL PRAGMÁTICO. Les guía un sentido práctico. Viene a decir, que para qué, total, no va a cambiar nada. La reforma laboral seguirá y no va a servir una huelga. También se le podría llamar el desesperanzado.

3) EL PUFF ES QUE SALE MUY CARO. Sin comentarios. Si tu conciencia vale los 50-60-80 o lo que demonios cobres por un día de trabajo apaga y vámonos. Es el argumento infantil.

Y poco más. Aunque en el aire también flota otro. Que no se suele decir así de claro, pero se sobreentiende: el "éste no es mi tema" o "esto no va conmigo" (mi empresa no va a cerrar, no me va a afectar, a mí no me toca). El insolidario.

A favor de la huelga he oído poco, de lo cual deduzco que no va a ser un éxito de participación.

Para mí es evidente que es una huelga de corte político. No es una huelga laboral, por una determinada medida o ley. Es una huelga para protestar por la gestión hecha por el gobierno de la crisis, que Llamazares tilda de conservadora y quizá se quede corto. Y una protesta, añade él, contra la dictadura de los mercados. Y es curioso, porque con todo el tema de las instituciones europeas y la globalización se ha conseguido difuminar la responsabilidad de lo que pasa. No hay un enemigo oficial, un responsable, una persona a la que pedir cuentas. ¿Quién es culpable de la crisis, o quién es el culpable de la reforma laboral? es todo muy abstracto... lo son los bancos, especialmente los americanos por aquello de las hipotecas basura, pero también el sistema español tan centrado en la construcción (con ese peso cercano al 10% del PIB, cuando en otros países europeos no pasa del 3%), y las medidas económicas no dejan de ser una presión desde Europa que ve cómo le molesta el sistema de protección del trabajador en España, que es ampliamente más avanzado que en ningún lugar del mundo (y no dudéis que en Bruselas molesta, porque quieren homogeneizar), en definitiva, probablemente todo es cierto, pero no hay manera de ponerle cara al culpable. Todo es relativo, la responsabilidad se difumina.

Se podría hablar mucho, pero reconociendo que la huelga llega tarde y que de alguna manera la sensación que se me queda es que los sindicatos quieren darle un toque al gobierno, pero no demasiado fuerte, una especie de "eh, no te pases que mira cómo podemos movilizar a la gente" pero un toque que no sea muy destructivo, porque si perjudican mucho el que viene es el PP con el garrote... reconociendo también que es inevitable que el PP se frote las manos y se muere de ganas de que la huelga sea un éxito (Un dato: ¿sabéis qué servicios mínimos nos han marcado desde la Consejería de Familia y Asuntos Sociales ?: cero. Podríamos faltar los 9 y se cerraría el centro, cosa inaudita cuando desde siempre han sido reticentes a que se cierre never and ever, ni con obras salvajes, malos olores, ruidos infernales, el suelo del centro abierto y con clara imposibilidad de trabajar, esto los que lo hemos vivido lo sabemos)... reconociendo que es verdad que no va a cambiar nada, en el sentido de que la reforma laboral va a seguir aunque todo el mundo siguiera la huelga... reconociendo todo esto, para mí no es lo esencial. LO ESENCIAL PARA MÍ es que no puedo vivir anestesiado. Si no voy, me va a quedar la duda de que quizá no haya ido por desidia, desinterés, por inercia (como mis compañeros no la hacen), pero si voy siempre me quedará que equivocadamente o no, me moví, hice algo diferente y rompí esa fácil inercia de no hacer nada, porque nada se puede hacer. Como dice Elena, si con más de un 20% del personal en paro no nos movilizamos no sé qué tiene que pasar para que la gente salga a la calle. Hay algo que está por encima de lo práctico y es la dignidad, la coherencia. Creo que el PSOE ha demostrado con creces que no es un partido de izquierda en absoluto, y que ha gestionado penosamente la crisis, negándola hasta la saciedad, y queriendo meternos los brotes verdes por los ojos. Y creo que se han ganado a pulso la protesta. Y que los políticos nos han ido inoculando la desidia, gracias a ese difumine de la responsabilidad. Nos han hecho creer que las cosas son así y que no hay otras opciones. Que la crisis la tenemos que pagar entre todos, aunque no la hayamos causado, y que la subida del IRPF es necesaria, y que les tiene que ir bien a los halcones (y si hace falta se les salva), para que las palomas podamos subsistir. Y eso nos desune. Al final cuando consigan, (como van persiguiendo) que las pensiones se hagan computando toda la vida laboral (si es que no desaparecen), en vez de los últimos 15 años cotizados, y por tanto se quede en una miseria, entonces ya será demasiado tarde.



P.D No confundir una huelga con unas elecciones. Por mucho que se frote las manos el PP, mañana no se vota. Eso será otro día. Lo de mañana es otro rollo. Hay más opciones al PP y al PSOE. Se pueden usar, sin necesidad de que se decidan a meter a Belén Esteban a política y acabe sacando más escaños que IU (con la actual ley electoral, casi cualquiera puede tener más escaños que IU, a pesar del millón de votos, pero ay! qué casualidad, ahí PP Y PSOE y los nacionalistas fueron de la mano).


domingo, 12 de septiembre de 2010

ELOGIO (NECESARIO MÁS QUE NUNCA) DE LA RISA


Queridos míos, recién llegado de Sicilia como quien dice. Después de bañarme en el Jónico y en el Tirrénico. Que se parecen tanto al Mediterráneo que haría falta un perito experto para intentar diferenciarlos... ando yo desesperado por la vuelta al trabajo. Envidiando los trabajos de todos. Odiando el mío. Pensando en qué hacer para no hacer nada, para dedicarme a la buena vida y al cachondeo y no volver a trabajar jamás, para que me den una IPA y a vivir (IPA= incapacidad permanente absoluta, pensión de por vida!!)... y en esta desesperación que me suele durar unas semanas me entran ganas de hablar sobre la alegría y la tristeza. Y es que durante cientos de años, la tristeza fue el octavo pecado capital. Sí sí sí hijos míos. Hasta que San Gregorio Magno los dejó en 7. Porque se consideró redundante la tristeza y la pereza. Y es que no hay nada más perezoso que estar triste. No hace falta hacer nada y viene. Sin embargo la alegría, la broma, hace falta invocarlas. Hay que hacer un esfuerzo, una cuestión de actitud. La alegría por definición, como emoción positiva que es, no puede ser de larga duración. Las emociones positivas son efímeras. Esto lo sabemos desde que Frijda publicó las leyes de las emociones. Por mucho estallido de alegría que te de una quiniela de 15, a los pocas horas o días, la preocupación por dónde guardarás el dinero vienen a sustituir al estallido inicial. Una cuestión de actitud.

A mí me gusta decir que el sentido del humor es el sentido del amor, sólo me apetece hacer reír a la gente que quiero y aprecio. Es la mejor ofrenda. Es lo que nos salva. Y no tengo dudas de que la risa es un indicador de salud. Dime cuánto te ríes a lo largo del día y te diré cuánto de feliz eres. Aunque solo sea porque el humor establece una distancia con la realidad, una distancia que te ayuda a desdramatizarla y a poder afrontarla de otra manera. A veces, no puedes dejar de fijarte en gente tan desbordada por la realidad que no es capaz de establecer esa distancia. Que parecen continuamente desbordados por ella, como si lo que les pasara fuera lo más terrible del mundo. Auténticos imanes de desgracias. Que en realidad no lo son tanto pero han llegado a convencerse de que su realidad es triste. No hay nada más cansinamente coñazo que un melancólico. Y es curioso, pero cuando somos niños no hay que hacer tanto esfuerzo. Es en esa espontaneidad, ajena a la rigidez de los adultos cuando más felices somos. Hay algo en el proceso de hacerse adultos que olvidamos. Algo que el Psicodrama llama espontaneidad, en contraposición a lo que se ha quedado congelado, a los contenidos que la cultura nos va transmitiendo y quedan fijados ("conservas culturales"). La creatividad, y por ende la risa, la espontaneidad, el pensamiento divergente, el Psicodrama, tienen que ver con la libertad. La libertad de coger lo que se ha quedado congelado, transformarlo y darle la vuelta.
Por ahí leía un estudio hace poco, que decía que las mujeres ríen mucho más que los hombres. Y especialmente en presencia de ellos. Probablemente porque el esfuerzo de esos hombres es hacer reir. Podría ser. También decía el estudio que las mujeres encuentran mucho más atractivo a un hombre que las hace reir. Seguramente ese mecanismo de seducción hace perpetuar el sistema. De cualquier manera, es cierto que es difícil encontrar una mujer que haga reir. Y es muy fácil encontrar un hombre con esa actitud. Sin embargo hay que tener cuidado porque la broma y la risa tienen también su mala prensa. Últimamente estoy hasta el pelo de la gente que considera que las bromas son dañinas, que no se puede estar haciendo bromas, que es de mal gusto, como si hubiera un guión del que no se puede uno salir, y si lo hace es incorrecto. Probablemente no hay nada más unido al humor que salirse del guión, la sorpresa. Si pensáis en qué hace reir de un chiste o de algo gracioso es precisamente eso... la sorpresa de salirse de un carril que tú en tu mente ya habías recorrido. En fin. Me considero un fanático de todos los tipos de humor, unos me parecen sublimes como Les Luthiers y otros no me hacen gracia, como Los morancos pero bueno, hay diferentes sensibilidades. Y me niego a plantear una vida rígida en la que todo sigue el guión establecido. Riámonos de todo. Riámonos sobre todo de nosotros mismos. No te tomes la vida tan en serio. Al final la vas a palmar igual. Y ten el coraje de tener esa actitud de regalar risa, aunque a los cenizos de siempre les parezca que eso se llama inmadurez.
Actitud, amor, esfuerzo, invocación, poder alejarse de la realidad para no caer bajo su peso, reirse de uno mismo. Casi nada es tan importante como para que no le podamos encontrar la vuelta. Ése es el camino.


2 regalitos.

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viernes, 30 de julio de 2010

LA LLAMADA (1/3)


Recibir una llamada a las 00:42 de la madrugada no es algo habitual. Llevaba dormido más de una hora. Con las ventanas abiertas, el patio interior es un agujero negro que succiona cualquier ruido y lo amplifica, como si fuera una gran caja de resonancia. Me levanté de la cama de un salto y crucé la habitación hasta el pequeño salón, apenas unos 4 metros. Durante los 3 segundos que tardé en llegar hasta el teléfono desarrollé varias teorías sobre quién podría estar llamando a esa hora. Ninguna de ellas tranquilizadora. Pensé en mi madre y su maltrecha cadera, como un muñeco roto desde el suelo. O peor aún, la fría voz de mi hermana diciendo "¿Frede? ha ocurrido una desgracia..." Dudé antes de cogerlo. Una extraña sombra se extiende tras una llamada de madrugada. Pero el sonido rebotando en las paredes del patio no me dejó otra opción que descolgar precipitadamente.

- ¿Sí?
Silencio.
- ¿Sí? ¿Hola? ¿Hola? ¿Quién es?

Esperando una respuesta me sentí ridículo y maldije no tener un inalámbrico para poder cerrar la ventana.
Al otro lado nada se movía. Una asfixiante noche del mes de Julio, con el aire espeso de plomo hirviendo. El reloj del vídeo marcaba las 00:40 pero iba 3 minutos retrasado.
Con esfuerzo volví a saludar, como un tiro al aire, y esta vez me pegué más al auricular.

Nada.

Colgué y miré el visor para detectar el número. Quien quiera que fuera se había preocupado en ocultarlo. Me dirigí a la cama y me senté. Por un instante me sentí raro. Como si algo se estuviera desmoronando en mi vida.
A la noche siguiente a la misma hora, se repitió la llamada. Esta vez el sobresalto hizo que me abalanzara sobre el auricular.

- ¿Sí? ¿Oiga? ¿Oiga? ¿Hay alguien?

Me sorprendí casi gritando en la oscuridad. Pero tampoco esta vez hubo respuesta. Me pareció adivinar una presencia al otro lado, un sonido imperceptible, una variación, una leve respiración. Pero no podría jurarlo.

- Oye, si es una broma no tiene gracia eh. No tiene ni puñetera gracia. Y colgué.

Dando vueltas por la habitación buscaba una respuesta, con la respiración agitada. Los latidos me brotaban como lagartijas por la boca, descolgándose y retumbando por el patio. Me sentí observado. 2 luces se encendieron en los pisos de arriba para volver a apagarse. Imagino que varios oídos se posaron atentos y afilados sobre mi ventana. Eran las 00:45

Estaba molesto conmigo mismo. Con ser tan blando. Y no haber tenido una frase hiriente en la punta de la lengua. Me hubiera gustado ser más contundente. Haber dicho algo impactante, que amedrentara al cabrón que estaba haciendo esto. No podía entender dónde estaba la broma. Llamar en medio de la noche. No decir nada y volver a hacerlo al día siguiente. No tiene ni puta gracia.

Al día siguiente hablé con la compañía de teléfonos. La pregunta era: ¿Puede haber algún teléfono automático que haya marcado por error mi número a la misma hora? ¿Puede ser algún error informático? ¿Algo responsabilidad de la compañía? ¿Podría localizarse el número desde el que se habían realizado las llamadas? El teleoperador no fue muy convincente. Pero negó toda responsabilidad de la empresa, así como la posibilidad de facilitarme el teléfono de otro usuario, por protección de datos. Me ofreció eso sí, la opción de cambiar de número, sin coste a mi cargo. Aunque en un principio decidí que era muy pronto como para eso, el episodio se repitió tres veces más. Y volví a llamar para realizar el cambio. Sin embargo a pesar del nuevo número, durante los 17 días que siguieron, a la misma hora, se repitió la llamada.

Esto empezó a afectarme. A pesar de mi carácter miedoso, o quizá por ello, poco a poco fue subiendo el tono y la agresividad de mis quejas, intentando sonar desafiante y seguro de mí mismo. Ni uno solo de los días hubo réplica. El teléfono sonaba a las 00:42 sin que pudiera arrancar ni una sola palabra al otro lado. Empecé a dormir mal. Repasé la gente que podía tener interés en putearme pero casi no me relaciono con nadie. No salgo con chicas. No salgo con amigos. No hablo con vecinos. A mi madre y hermana las vi por última vez en Semana Santa. Estamos a finales de Agosto. No tenía a nadie que me odiara. Sencillamente porque no tengo a nadie.

A partir del día 18 decidí experimentar. La rabia me corroía por dentro. Lo dejé sonar, cerrando todo, ventanas y persianas. Sonó una y otra vez. No cedía. Hasta que con los nervios crispados arranqué el cable de la roseta. Durante mes y medio tomé la costumbre de desenganchar la línea a partir de las 10 de la noche. Pero la incertidumbre me estaba pudriendo por dentro. Volví a fumar como hace unos años. 35 cigarrillos al día. Por la noche 7 más. Apenas lograba dormir al amanecer, 2 o 3 horas. La sensación de estar acorralado me asfixiaba. Volví a conectar la línea y esa misma noche volvió a sonar. Entendí que había que pasar al ataque. Mi estrategia era descolgar y esperar. Escuchar agazapado sin decir nada. Ser como él. Dejar que fuera él el que se cansara y terminara derrotado, colgando. Ese era mi objetivo. Vencerle con sus propias armas. En una ocasión permanecí un día y medio. Más de 40 horas escrutando algo, cualquier cosa que le delatara. Me vendaba los ojos con una tira de tela y me abandonaba. No quería ver, solamente el oído tenía sentido. Como un ajedrecista dispuesto para la batalla me armaba de paciencia, pero ni una sola vez pude oírle colgar. Al otro lado silencio. Una leve respiración. Por más horas que aguantara, nunca eran suficientes.

Transcurrieron varias semanas y nada cambió. Fue en esos días cuando empecé poco a poco a descuidar el aseo. Dejé de afeitarme. A duras penas me duchaba una vez a la semana. Me dejaba invadir por la rabia. A las doce y media me disponía, con la mano pegada al auricular, como un halcón acechando a su presa, o más bien como un ratón asustado a punto de ser cazado. Temblando. Mi único deseo era entender. Entender y devolvérsela al grandísimo hijo de puta. Así lo bauticé. Cada llamada, lo insultaba descargando mi odio. Y colgaba imaginando que lo tenía allí delante. Y lo golpeaba con furia. ¡Lo maté tantas veces!

....A esas alturas, empecé a tomar unos tranquilizantes que compré por internet. Los mismos que había tomado después de "aquello". Sin embargo, el día que se cumplían 4 meses de esta pesadilla hubo un cambio. Un único puto cambio. Cuando ya me disponía a colgar, un susurro se escuchó al otro lado. No pude entender lo que decía. Pero era claramente ¿o no? la voz de una mujer.
...

ESTRATEGIA


.................Mi estrategia es
.................que un día cualquiera
.................no sé cómo ni sé
.................con qué pretexto
.................por fin me necesites

..........................Mario Benedetti





En este mar
proceloso en que te busco,
.................................... de palabras
como bosques
que te nombran.
Palabras que esconden
más que dicen,
palabras como bosques
con tu sombra.
Con tu nombre entre los dientes
mis palabras
acuden y besan tus raíces,
te cobijan el cuerpo entre las ramas,
y con eso se contentan. Son felices.
Distraído en este océano,
enroscando mi delirio en tus anillos
mis palabras que son de hoja perenne
y que son savia
sabiamente se olvidaron de sí mismas.
encalladas como estaban,
.....................................en la arena
[de tu olvido] por buscarte,
urdieron todo tipo de estrategias.
Últimamente las he visto discutiendo
planeando -acaso- convertirse en un poema.


...

miércoles, 28 de julio de 2010

RECIÉN NACIDO

De entre todas las historias que me relataste me quedé con la del pianista. La contabas con tanta vehemencia, que nunca dudé que fue cierta. Para ti fue así. Y yo lo viví a través de tus ojos. Y todavía hoy, se alza ante mí Sofie, o como quiera que se llamase.

Y me dijiste y digo que



....no me gusta la música clásica. Chopin me suena a nombre de payaso de circo. Y Litsz me recuerda a una estación de metro. Sinceramente no he escuchado nunca un minuto seguido más allá del comienzo de Star wars. Quizá por eso, por esa falta de sensibilidad hacia la belleza (¿?) viví el episodio más enigmático en mi tediosa vida. Un episodio que todavía no logro comprender.

....Tenía diecinueve años. Por aquella época no tenía ni oficio ni beneficio. No trabajaba, tampoco estudiaba. Y pasaba el tiempo sopesando la manera de no hacerlo nunca. Estaba perdido y lo sabía.

Por casa tenían la costumbre de pasar todo tipo de individuos, invitados por mis padres. Mi padre había sido diplomático en varios países. Mi madre tenía gusto por lo exotérico. De tal manera que por casa lo mismo pasaban políticos de provincias que chamanes bolivianos con sus rituales interminables, actores de reciente éxito, gente de la radio, subdirectores de bancos. Todos atraídos por el dinero de mi madre y por la característica capacidad de seducción de mi padre, rayana en la histeria. Acostumbrado a todo tipo de personajes pintorescos no me extrañó que aquellas vacaciones de verano, mis padres invitaran unos días a Gregory Sokolov, un pianista de renombre como pude saber después. Un individuo de cabeza desproporcionadamente grande para su menudo cuerpo, de unos cincuenta años. El pelo blanco le nacía desde los lados de la cabeza, dándole la apariencia abombada de un champiñón. Con la intención de alimentar su vanidad, mi padre organizó varias encuentros aquellos días, con el indisimulado propósito de que Sokolov tuviera a bien atacar algunas notas y deleitar al resto de invitados. Sin embargo, transcurrida ya una semana de su estancia en casa. Sokolov no había puesto las manos sobre el piano. Ni una sola nota, ni fusa ni semifusa. Ni un pentagrama. Nada de lo que poder presumir. Sin embargo, en la última fiesta antes de dejarnos, -puesto que empezaba una gira por los EEUU-, se dio el caso de una joven que entusiasmada le insistía y le rogaba. Mi padre que hasta ese momento no había intervenido nunca respetando su negativa. Esta vez se permitió apoyar a la joven en su deseo. Sokolov se excusaba diciendo que estaba fatigado de sus últimos conciertos, y necesitaba descansar, pero algo en su actitud me hacía pensar que acabaría cediendo. Los encantos de la chica eran muchos, yo ya me había fijado. Quizá por eso, finalmente Sokolov se sentó delante del piano Steinway, que tantas veces había aporreado yo, a escondidas, siendo niño. De inmediato un corrillo de invitados se arremolinó alrededor, un rumor de admiración estalló como un tornado y algunos incluso se acomodaron, tomando asiento. Entre ellos la chica que logró convencerle. En mi cabeza, no sé por qué, me martilleaba un nombre. Imaginaba que se llamaba Sofie. Yo no soporto la música clásica, pero no podía apartar los ojos de la chica así que decidí que quizá convenía quedarse un rato. Sokolov comenzó a tocar de forma apasionada, yo no entendía nada. Por lo que oí decir era un preludio de un tal Rachmaninov. Posteriormente siguió con algo que me pareció triste y repetitivo. Debía estar haciéndolo bien, por lo que pude deducir de los rostros de los presentes. Después de varias piezas se oyeron aplausos rendidos, que el pianista extrañamente ignoró para comenzar otra pieza, y luego otra y otra. Después de más de media hora, mi padre aprovechó un silencio para hacer un gesto de agradecimiento que parecía querer decir que ya era suficiente, sin embargo el pianista continuaba, visiblemente congestionado. Los movimientos de sus dedos sobre el piano me resultaban hipnóticos. Tuve la sensación de que cada vez tocaba piezas más aceleradas. Era ya tarde. Algunas personas del público empezaron a retirarse discretamente y ahí es donde comenzó lo enigmático. Según los movimientos de las manos se hacían más vertiginosos y su cuerpo envuelto en sudor se retorcía sobre el piano, Sokolov iba rejuveneciendo. Era un fenómeno extraño, pero indudable y fascinante, ante mis ojos. Pasada la medianoche apenas quedaban 5 personas, y Sokolov aparentaba la edad de un joven apenas mayor que yo. Miré abiertamente a Sofie, me pareció más hermosa que nunca. Le hice un gesto de extrañeza. ¿Solamente yo estaba siendo testigo de esta metamorfosis? Sokolov apenas tendría ya, 14 años, y redoblaba su energía abalanzándose sobre las teclas, febril, como un corredor de fondo a punto de derrumbarse. Creo que mi mirada iba como un péndulo de Sofie al pianista y viceversa, y ella me pareció a esas horas ya una diosa. Se me nubló la vista. Creo que dormité. Me despertaron los sonidos especialmente atronadores que parecían salir de los brazos y la cabeza del pianista. Ya sólo quedábamos ella y yo y un niño de unos 6 años que con las piernas colgando del banco, trepando sobre las teclas deslizaba sus dedos a una velocidad que no me permitía siquiera seguirlas. Creo que quise decir algo, o quizás lo dije, quise preguntarle a Sofie su nombre o simplemente salir de allí. Sin embargo como en una especie de trance perdí el conocimiento hasta bien entrado el día siguiente. Desperté sobre la alfombra. Admiré el silencio. Levanté la cabeza. Un murmullo se hizo presente. Me paré a escuchar. Al fondo del pasillo junto a la puerta de entrada. Oí claramente a mi padre con su voz metálica y su risa socarrona. Los últimos invitados que se habían quedado a dormir se iban despidiendo. No volví a ver a Sokolov. Sofie fue la última en salir. Me decepcionó comprobar que no había ni rastro de la diosa que creí ver. Era una chica normalita. Fue la última. Y reconozco que corrí tras ella, y la vi alejarse con parsimonia, calle abajo, empujando con ambas manos un carrito de recién nacido.

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